martes, 30 de mayo de 2017

Las selkies nos llaman a cantar “La canción del mar”

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La segunda película animada del director Tomm Moore, Song of the Sea o La canción del mar es maravillosa. Además de la sensibilidad con la que se desarrolla esta historia fantástica, la relación entre los personajes está cargada de emociones, a veces contradictorias. En esta película el amor de familia trasciende los límites humanos, hacia un mundo lleno de selkies, seres pequeños, mitos irlandeses y la aparición especial de la diosa celta Macha. Se hace un paralelismo entre el mundo mítico-mágico y las situaciones de la vida real, donde solamente un camino heroico y un proceso de reconocimiento y perdón pueden lograr el regreso al hogar.
Los personajes principales son Ben de diez años, su hermana pequeña, Saoirse - quien no habla -  y el padre de ambos. Todos viven en un faro, en una isla lejos de la ciudad, donde vive su abuela. La relación entre Ben y su pequeña hermana Saoirse está marcada por el dolor de la “muerte” de su madre y la imposibilidad del padre de superar este duelo. En el sexto cumpleaños de Saoirse aparece la abuela paterna, que es un personaje con las mejores intenciones, pero no los mejores métodos, y ella es el motor que permite que la historia se desencadene.
Esta historia dulce y angustiosa en igual medida, está enmarcada en los dibujos hechos a mano, la coloración en acuarelas y los efectos hábilmente elaborados. La narración se vuelve algo encantador y realzan la magia del relato. Esta fábula tiene lugar durante Halloween, ese tiempo mágico en el cual se abren las puertas entre los mundos, además tiene referencias al folklore y mitología irlandeses.


La película está dirigida hacia un público infantil, pero los adultos podemos disfrutarla también. Si no la han visto, es hora de verla. También les invito a disfrutar de la primera película del mismo director, El secreto del libro de Kells, que tiene también notas maravillosas y mágicas y así como La canción del océano, está ambientada en Irlanda. Por cierto, ambas películas fueron nominadas al Oscar, lo cual puede no significar mucho, pero habla bien de su reconocimiento internacional. 

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