lunes, 19 de noviembre de 2007

Laksmi, diosa de la buena fortuna. Serie Diosas, capítulo 8

Laksmi, diosa hindú de la buena fortuna y la abundancia, del amor y la belleza, de la flor de loto y la fertilidad, muy adorada en la India. Ella garantiza el bienestar y la prosperidad a los humanos en la tierra y la obtención de abundancia tanto material como espiritual. Laksmi es la encarnación de la belleza, gracia y encanto. Su nombre es equivalente a la riqueza material, y también se deriva de la palabra sánscrita que significa meta. Ella representa la meta vital de todo ser: la prosperidad espiritual y material. Los altares dedicados a Laksmi están cargados de aceite, leche y flores, ya que es voluble y se deja convencer fácilmente por los apasionados devotos, con tiernas palabras y ofrendas suntuosas.

En un principio la diosa Laksmi se llamaba Sri y era una manifestación de Devi-sakti, el principio sexual que, gracias a sus esfuerzos, generó el universo. Laksmi es la representación de la fémina universal que permaneció sobre una flor de loto durante la creación. Se unió a los dioses después de que el océano primordial se agitara para conseguir el elixir que apartaría el mal del mundo. Se elevó en medio de la espuma, los ríos cambiaron de curso para fluir hacia ella y los elefantes celestriales recogieron las olas para asearla. Al surgir hermosísima de las aguas oceánicas se la compara con Afrodita. Hoy en día se la adora más como Mata-Laksmi o diosa madre, que cuida y protege, a la vez que atiende los llamados de sus devotos.

En el momento que surgió hacia la tierra, la diosa escogió a Visnú como su compañero eterno, tanto de las generaciones precedentes como de las sucesivas, ya que era el único que podía detener a Maya, la ilusión. Por ello se dice que en la encarnación de Visnú como Rama, ella encarnó en Sita, su esposa. En la encarnación de Visnú como Krishna, Laksmi encarnó como Raddha. La poesía hindú con mayor carga erótica narra la historia de Raddha, una mujer casada que sentía una pasión desbordante por Krisna, y se aleja a escondidas de su marido mortal para reunirse con él. Estos poemas se refleja el carácter voluble de la diosa y el gran amor que sentía por su esposo inmortal. Como consorte de Visnú, ella representa el lado activo y la energía femenina del Ser Supremo.

Durante el año nuevo hindú -la festividad de Diwali- se rinde el mayor homenaje a Laksmi. Esta es una fecha en que las familias encienden lámparas con la esperanza de que la diosa visite sus hogares. Las lámpares son de terracota y tienen dentro aceite comestrible o mantequilla líquida y rodean casas y tiendas o en lagos donde flotan. En algunas regiones de la India vuelan atadas a los hilos de las cometas.

La iconografía la representa como una bella y sonriente mujer de pelo negro y ondulado que le cubre la espalda. Luce muchas joyas y tiene la piel clara y dorada. Sus hermosas vestiduras rojas y doradas representan actividad y prosperidad. Usualmente se la representa con cuatro brazos: al lado derecho uno sostiene una flor de loto y con el otro reparte bendiciones; al lado izquierdo uno reparte monedas y el otro un loto. Su asociación con los lotos se refiere a la pureza y el poder espiritual. Sus cuatro brazos simbolizan los cuatro fines que se deben buscar en la vida humana: dharma (justicia), kama (deseos genuinos), artha (abundancia), and moksha (liberación del ciclo de reencarnación).

martes, 6 de noviembre de 2007

Kali, La Destructora (capítulo 7)

En el mundo antiguo la Diosa encarnaba Todo. En ella convivían las manifestaciones más diversas y contradictorias y era tanto la creadora como la destructora. Todos los contrarios de la vida se combinaban en su figura: bueno-malo, vida-muerte, creación y destrucción. No se concebía la existencia de uno sin el otro y estos atributos eran solamente polaridades de una Unidad. Al considerar la vida y la muerte como un ciclo de la Unidad, se puede vivenciar la creación como una forma de expresión después de la destrucción de lo viejo, así se convierte en una acción más permanente y constructiva.

La mitología de la diosa creadora y destructora contiene los poderosos símbolos de la ambivalencia de la naturaleza y los ciclos de la vida y de la muerte. Es así que en muchas culturas las diosas amantes y creadoras se convierten en destructoras (como Erzulie, Hathor con su rostro de Sekhmet, Oshun, Chalchihuitlicue, o la triple diosa celta con su rostro de la Crone o Morrigan). Esta representación de la Diosa es la del flujo eterno de la vida, del que surgen todas las cosas y luego desaparecen, es la causa de todo cambio.

Kali es la encarnación de la fuerza femenina, una fascinante personalidad que expresa la energía primordial. Cuando ella nació del entrecejo de Duaraga, los cielos se llenaron de un rugido atronador. Esta Diosa, con una larga y compleja historia dentro del Hinduismo, es la representación del dualismo que salva a la vida a través de la anhiquilación. Es la Diosa inspiradora de un temor reverencial y encarna tanto a la madre buena como a la terrible; a la creadora y la destructora en su forma de vida, amor, muerte y destrucción. El significado primordial del arquetipo de Kali es la destrucción total del mal para crear un nuevo y limpio estado de conciencia.

El mito más conocido es el siguiente: Durante mucho tiempo las fuerzas demoníacas (asúricas) dominaron y oprimieron el mundo. Los poderosos dioses se hallaban indefensos y sufrían la derrota, por lo que huyeron profundamente humillados. Oraron desesperados a la "Hija de los Himalayas" para que salvara tanto a dioses como a seres humanos de los demonios. Los dioses transmitieron sus energías en forma de vapor de fuego y de éste emergió la gran Diosa Durga, y de su entresejo saltó la Diosa Kali, quien en una gran batalla destruyó a la más arrogante y sanguinaria bestia: el demonio Raktabija.
En otras formas de adoración se conoce a Kali como la devoradora del Tiempo; como la creadora, protectora y destructora de todo; la única incognoscible y por lo tanto la Suprema y Primordial -de donde todas las formas surgen y a donde todas las formas van-. Por eso se la ve como el vehículo hacia la salvación, ya que destruye todas las superficialidades creadas por Maya (ilusión), eliminando aquello que no es esencial en la vida de sus devotos. Simboliza el triunfo sobre la muerte, terminando con el ciclo de encarnaciones.
A veces, Kali es considerada la esposa de Shiva y se la representa como la Madre Negra, enseñando la lengua y danzando con frenezí, con un collar de calaveras, emborrachada con la sangre de aquellos a quienes ha vencido. Otras, Shiva es quien la apacigua. Algunos de sus íconos mustrán a Kali sentada a horcajadas sobre su consorte muerto (Shiva), comiéndole las entrañas mientras su yoni es devorado por el lingam de él. Una imagen más benévola de Kali, reverenciada en la India y desconocida en Occidente, es la de madre cariñosa y protectora, quien alimenta con su pecho a un Shiva niño, después de la batalla contra los demonios. Como quiera que se la represente y la conciba, Kali se manifiesta como quien aniquila el poder masculino demoníaco con el fin de restaurar la paz y el equilibrio; reetableciendo el orden cósmico.

A pesar de su terrible forma (aparente), Kali es considerada la más generosa y amorosa de todas las diosas hindúes, y es vista como la Madre de todo el Universo. Debido a su terrible apariencia se la considera una gran protectora, a quien se puede acudir en momentos de necesidad y pesar. También representa a la madre del lenguaje y de todos los mantras.

Fuentes: http://en.wikipedia.org/wiki/Kali, Manuela Dunn Mascetti "Diosas, la canción de Eva. El renacimiento del culto a lo femenino".

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