martes, 28 de abril de 2009

"La polifacética Ishtar"*

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Como la carta del Tarot: "La Fuerza", esta es la imagen de "Una y el León" del poema épico "The Faerie Queen".

Quiero iniciar la Nueva Serie Diosas. Todo comenzó con el encuentro de un león y lo que ello significa simbólicamente para mí. Siguiendo entonces la pista a este símbolo -por la recomendación del Dr. Jung- les presento la primera Diosa de la Nueva Serie: Ishtar. Hubiera deseado poner mucho más sobre esta magnífica diosa, pero por cuestiones de espacio no sería prudente.

Algunos datos sobre sus símbolos: La estrella de ocho puntas, que lleva sobre su cetro es su símbolo de poder. Su número es el quince. Su animal sagrado y compañero protector es el león y su piedra el Lapislázuli. (Por eso la puerta de Ishar en Babilonia estaba hecha de ladrillos vidriados azules con imensos leones que la guardaban). Otros animales son las serpientes, los leones alados y los escorpiones.

Un mensaje de la diosa Ishtar para quienes necesiten de su guía: “Amados amigos,…, soy la diosa que trabaja con la humanidad, ayudándola a superar los asuntos en vuestras vidas que tienen que ver con el amor; los ayudo a conectar con el ser y haciéndolo así, vencer vuestra inhabilidad de conectar vuestro amor del ser con un otro.”
Diosa de la luna, diosa guerrera y su animal sagrado: el león

Ishtar es una diosa muy antigua y compleja, uno de los millones de rostros de la Diosa. De origen babilónico, demuestra un carácter múltiple y polimorfo. Está emparentada y seguramente sobrepuesta tanto a la diosa sumeria Inanna y a la diosa semita Astarté.

Su ascendencia no es clara y la mitología babilónica no esclarece su linaje. Es posible que sea hija del sol (Anu) o de la luna (Sin). Pero con el tiempo reemplazó a esos antiguos dioses y personifica a varios astros:, al Sol, la Luna y especialmente a Venus. Posteriormente a las estrellas reunidas en constelaciones y a todo el firmamento lleno de estrellas. Por eso es llamada "La Luminosa" o "La que Trae La Luz". Se dice que como lucero del alba rige sobre los deseos humanos.

Es más conocida como diosa del amor, de la sexualidad y de la guerra. Es tanto una diosa madre como una diosa virgen. Era también la legisladora, como regente de las estrellas y de los planetas -los que a su vez rigen el comportamiento humano- y maga, ya que a lo largo de la historia la magia ha sido siempre objeto de leyes rigurosas y precisas. Al ser también señora de la noche (por ser una diosa lunar) formulaba sueños y presagios o predicciones del futuro.
Como diosa del calendario lunar es también asociada con los crecimientos estacionales y las cosechas. Por ello es conocida como diosa de la fertilidad y ésta asociada a la libertad sexual en tanto es una energía creadora. Para los antiguos babilonios la sexualidad y el matrimonio eran cosas completamente distintas. El matrimonio era un contrato solemne para la generación de riqueza y perpetuador de la familia. Los amores extramaritales no eran prohibidos ni tenían una connotación especial.

Se la llama Diosa de las prostitutas sagradas. Si no me he expresado claramente antes ahora lo haré: no existe la prostitución sagrada! Para las sacerdotisas o las mujeres que aceptaban que el acto sexual era un acto de purificación, una liturgia con la divinidad (Ishtar en este caso). No había ninguna connotación de la palabra "prostitución", que se aplica tan libremente y tan cargada de prejuicios actuales. Por lo tanto, no existe la prostitución sagrada, sino solamente el acto sexual como una práctica sagrada, purificadora, entendida como un sacrificio de amor a la Diosa en su rol de creadora. Este acto requiere un nivel muy elevado de abstracción, ya que deja de ser un acto puramente reproductivo o sensual, para convertirse en un acto de "unión" no con el cuerpo de una mujer, sino con la diosa encarnada en esa mujer, como un acto de devoción. Por ello las sacerdotisas de las diosas del amor y la fertilidad usualmente practicaban algún ritual sexual. La cópula, al igual que los cantos, la poesía y los sacrificios de animales eran actos de veneración.

La mitología babilónica tiene un relato parecido al de la diosa sumeria Inanna, el cual es conocido como "El desenso de Istar a los infiernos" (finales del 2do milenio a.C.). En este relato resaltan tanto la energía violenta, impaciente y feroz de Ishtar como diosa de la guerra, al igual que su pasión y amor por su esposo e hijo Tammuz. Aquí un hermoso recuento cargado de simbología de su desenso:

“Era el tiempo de tristeza tras la muerte del dios de la Primavera Tammuz. La hermosa diosa Ishtar, que le amaba tiernamente, le siguió hasta las antecámaras de la Eternidad desafiando a los demonios que guardan las puertas del tiempo. Pero en la primera puerta el demonio guardián obligó a Ishtar a entregar sus sandalias, que los hombres sabios dicen que simboliza entregar la voluntad.
En la segunda puerta la diosa tuvo que dejar sus enjoyados brazaletes de los tobillos, que los hombres sabios dicen que significa entregar el ego.
En la tercera puerta entregó sus ropas, que supone entregar la propia mente.
En la cuarta entregó los cuencos dorados que cubrían sus pechos, que es como entregar la actividad sexual.
Y en la quinta puerta entregó su collar, que supone desprenderse de éxtasis de la Iluminación.
En la sexta puerta entregó sus pendientes, que significa entregar la magia.
Y finalmente, en la séptima puerta, entregó su corona de mil pétalos, que es entregar la divinidad.
Solamente así, completamente desnuda, pudo entrar Ishtar en la Eternidad y rescatar a su amado.
La severa reina de las regiones infernales, Ereskigal, de mala gana permitió que Ishtar fuera rociada con el Agua de la Vida y partiera con Tammuz al reino superior”.
Fuentes: * El título de un subcapítulo del libro "La Diosa" de Shakrukh Husain, pp. 114-115.
Un agradecimiento especial a http://nexttobabilonia.wordpress.com/about/ por su relato y valiosa información.

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