jueves, 11 de mayo de 2017

La insondable Baba Yaga

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HABÍA UNA VEZ, empiezan los cuentos de hadas, llevándonos a maravillosos lugares e inesperadas aventuras.
Pues bien, en mi camino me he encontrado con varios analistas de los cuentos de hadas, personas dedicadas a entender su función en la literatura, en la cultura y en la psicología. Algunos de estos estudiosos han encontrado en sus indagaciones arqueológicas, una relación directa entre las hadas, las diosas y las brujas hace mucho tiempo, hacia el neolítico. Y no es de extrañar que las diosas antiguas hayan dado paso a las hadas y las brujas, aunque éstas pueden haber coexistido con las diosas, quién sabe. En todo caso, las brujas en muchos cuentos y leyendas fungen como hechiceras, doctoras, parteras, psicólogas, compañeras, madres, hijas, hermanas, amantes, esposas, etc. Un buen día construyen mundos y al siguiente los destruyen con venganza.

En su libro, El irresistible cuento de hadas, Jack Zipes, de manera erudita y citando múltiples fuentes, señala que siempre ha existido una relación fuerte entre las diosas, las hadas y las brujas. Añade que muchos cuentos de hadas pues no tienen hadas, sino brujas. Al parecer las historias que hemos heredado fueron recopiladas y transformadas en la Edad Media y posteriormente en el siglo XIX, escondiendo en gran parte su origen pagano, pre grecorromano. Dado que América Latina tiene un sincretismo algo distinto, según mi experiencia, brujas y seres mágicos conviven con nosotros en la ciudad y en el campo, por lo que una bruja buena puede ser su vecina y El Duende se pelea a golpes con los borrachos...
La bruja más famosa y tal vez la más estudiada es la eslava Baba Yaga. Su presencia en las historias rusas, bielorusas e ucranianas tiene por lo menos 300 años. Vive en el bosque, lo cuida y protege, así como a los animales que allí habitan. Según Zipes, "Una Baba Yaga es inescrutable y tan poderosa que no les debe fidelidad al diablo, a Dios, ni siquiera a sus narradores...Es una mujer dueña de sí misma, una madre partenogénica, y decide caso por caso si ayudará o matará a la gente que llega a su choza, que se desplaza sobre patas de gallina".

La doctora Joanna Hubbs en su libro, Mother Russia: The Feminine Myth in Russian Culture, relaciona a las rusalki con la Baba Yaga, y sin embargo representan a la Diosa triple, a la Madre Tierra en sus múltiples facetas y a la naturaleza como dadora de vida y devoradora. Las rusalki son figuras femeninas jóvenes, atractivas y virginales, sacerdotisas, señoras del bosque y de la caza, criaturas aladas, dadoras de fertilidad, bailarinas y peligrosas. Por un lado, las rusalki, son ninfas, sirenas y espíritus del bosque y Baba Yaga representaría una especie de rusalka mayor, la mujer sabia y bruja. Ambas figuras, la rusalka y la bruja, son generosas y mortales en igual medida. Juntas representan el ciclo de la vida y en algunos cuentos maravillosos (por su contenido mágico) se fusionan en una sola, ejerciendo funciones de iniciadora, benévola y malévola a la vez. 

La Baba Yaga siempre pondrá a prueba a quienes se acerquen a ella, hombres o mujeres, si considera que merecen su consejo y su ayuda. Si no lo merecen, los comerá. Nuevamente nos encontramos frente a una figura que asiste al inocente en su camino hacia la transformación, como en el cuento de La zarevna-rana. Yaga es la guardiana del umbral entre este mundo y el "otro" y promueve la iniciación del héroe o la heroína y el desarrollo de la historia. Es una figura de enormes poderes y no debe ser tomada a la ligera, por su naturaleza inescrutable. Es un ser antiguo y amoral, a lo mejor sea la personificación de la naturaleza misma, por lo que se opone a la naturaleza corrupta del narrador de sus cuentos y los devenires inestables de las culturas humanas.

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