jueves, 16 de agosto de 2007

Selkies y Hadas Marinas

Las mujeres marinas de la mitología celta son un tanto diferentes de las sirenas. Reciben el nombre de Merrows o Moruadh que viene del irlandés muir que significa mar y oigh que significa doncella y se refiere específicamente a las féminas de la especie. Los maridos de éstas son los Mermen, palabra que también ha sido confundida cuando se habla de los tritones u hombres-sirena. Los varones de la especie han sido rara vez vistos y son muy diferentes de las mujeres.

Las mujeres marinas o merrows son miembros de los Sidhe o hadas irlandesas y habitan el Tir fo Thoinn o "Reino Sumergido bajo las olas". Viven con sus familias y ganado y se conservan jóvenes y bellas por muchos siglos. Sus matrimonios no son enteramente dichosos por lo que tienden a buscar jóvenes y apuestos amantes entre los humanos. Sin embargo no tienen buena disposición hacia los mortales, por una antipatía natural. En algunas partes de Irlanda se las conoce como mensajeras de desgracia y muerte.

Cuando aparecen en busca de amores en la superficie, cantan hermosas melodías que encantan a los marineros. No admiten ser rechazadas y por ello provocarán incluso el naufragio de un navío con tal de rescatar a su amado. Si la mujer marina ha sido satisfecha en sus deseos amorosos el joven es devuelto a tierra con regalos; pero si es celosa y apasionada, lo retendrá cautivo, tal vez, por siempre.


Son mujeres muy hermosas (y aunque varíe su descripción con respecto a su belleza), se sabe que tienen cabellos largos que brillan con la luz del sol. Se diferencian de las mujeres humanas en sus pies planos y sus manos con uniones de fina piel entre los dedos. Los machos de la especie, en cambio, son terriblemente feos y llenos de escamas. Algunos toman la forma de hombres-pez o de caballos marinos. Han sido descritos con atributos porcinos en sus rostros y dientes largos y puntiagudos.


Las merrows o mujeres marinas tienen ropa especial que les permite viajar a través de las corrientes marinas. En Kerry, Cork y Wexford, usan una pequeña capa roja hecha de plumas, llamada cohullen druith (me recuerda a las capas de plumas de cisne que usaban los druidas, pero talvez no tengan nada que ver...) Sin embargo, se dice que más al norte, donde las aguas son más frías, se envuelven en capas hechas de piel de foca, tomando la apariencia y atributos de las focas y son conocidas como Selkies.

Las selkies o mujeres foca:
Son hadas marinas que viven cerca de las islas Orcadas, Feroe y Shetland. Selkie significa seal o foca. Orcadas procede del escandinavo antiguo Orkneyjar, que significa "islas de las focas". Cuando las focas miran a los isleños con ojos humanos, se sabe que son selkies. Estos seres adoptan la forma de las focas, pero al llegar a la costa se sacan su capa de piel y tienen una apariencia humana, de increible belleza. Algunos dicen que solamente se les puede ver en la noche de víspera del solsticio de verano, denominado Johnmass Eve, en las islas. 

Dependen totalmente de su piel para poder retornar al mar. Las selkies son criaturas tímidas y amables, que prefieren los lugares solitarios y deshabitados para su transformación. Una vez con forma humana les gusta bailar sobre las rocas a la luz de la luna o del sol. Cuidan mucho sus pieles, ya que las necesitan para regresar al mar. Hay también selkies masculinos y son conocidos como muy atractivos y apuestos, que a a las mujeres se les antojan como seductores. Los isleños que no mantengan satisfechas a sus esposas corren el riesgo de que ellas tomen amantes selkies. Una mujer que desee un enamorado selkie puede dirigirse al mar con la marea alta y dejar caer siete lágrimas en el agua. No siempre los selkies masculinos son cordiales, al igual que los mermen, son capaces de suscitar tormentas y borrascas.

Se dice que tanto para merrows como para selkies, si el momento que lleguen a tierra y se deshagan de sus capas, algún hombre se apoderara de ella (de la capa), tendrá el poder sobre ella (merrow o selkie), ya que no podrá regresar al mar. Escondiendo la capa en un arcón en la casa, cualquiera podría persuadir a la doncella marina a que se case con él. Estas novias suelen traer la riqueza y prosperidad al hogar, saben crear un ambiente cálido y son excelentes madres. Pero siempre anhelan su vida en el mar y con los suyos y si eventualmente logran recuperar sus capas o pieles regresarán a su hogar sin echar una mirada atrás.
Muchas mujeres marinas han tomado a costeños como amantes y un buen número de familias irlandesas claman su descendencia de tales uniones. Sin embargo, a pesar de su prosperidad y belleza, cualquiera debe temer un encuentro con estos seres marinos, pues les romperán el corazón. Hay muchos cuentos sobre los seres humanos y sus esposas selkies, y hay pocos sobre los machos de la especie. Considerando que los machos se llevan a las mujeres humanas a sus dominios, dudo que podamos saber de ellas y sus historias...

Si bien son seres de la mitología celta, me pregunto si tal vez vivan selkies en Galápagos. Juro que algunos lobos marinos tienen la mirada humana y son terriblemente juguetones, cuando una nada con ellos. Ya que Galápagos no ha sido habitada sino hasta muy recientemente (siglo XX), no hay testimonios de que lobos marinos se transformen en humanos. Puede ser posible que el capitán Morgan las haya visto, en alguna de sus escapadas a las islas encantadas, pero dado que era pirata se guardó para sí el secreto, al igual que sus tesoros, nunca lo sabremos.

Sean y la Selkie
por: Grainne Rowland
El sol estaba a punto de ponerse. Tres agotados pescadores caminaban cerca de la angosta ruta costera hacia sus casas. Tenían hambre y deseaban descansar y comer sus cenas. Sean fue el primero en curvar el camino. Paró tan repentinamente que los otros chocaron contra él. "¡Shhh!!" dijo en un susurro. "¡Miren!". Los tres se quedaron allí mirando a la mujer más hermosa que habían visto jamás. Ella estaba sentada sobre las rocas peinando su largo cabello rojo. "¿Quién es?" preguntó uno. "Nunca la he visto antes". Sean contestó. "Tiene que ser una selkie, una mujer-foca. Miren, allí a su lado sobre la roca, yace su piel". Otro susurró, "Cierto. Desde que era un niño, la gente ha contado historias de los selkies, los hombres-foca. Pero esta es la primera vez que veo una.


Sean se acercó e hizo un rápido movimiento para tomar la piel. Se paró con lo que parecía piel de foca en sus manos y la sujetó fuertemente. La mujer le miró con una expresión triste en su rostro. "¿No me devolverás mi piel?" preguntó tristemente. "No" dijo Sean. "Soy el único hombre en la aldea que no tiene esposa. Sé que las selkies son las mejores esposas. Tú serás mi mujer". Ella dijo "Extrañaré mucho el mar si voy contigo. Pero mientras tengas mi piel, debo quedarme contigo". "Puedes ir al mar cuando lo desees. Pero yo me quedaré con tu piel" dijo él. Sean se casó tres días más tarde y sus dos amigos estuvieron en la boda. Nadie, excepto aquellos tres, sabía que la novia era una selkie. Sean puso la piel en un fuerte baúl y lo cerró con una única llave que llevaba alrededor de su cuello. El matrimonio de Sean fue bueno y próspero. Su fortuna se incrementó tan pronto contrajo matrimonio. Pronto tenía su propia flota pesquera, y sus dos amigos trabajaban para él. Su esposa tuvo tres varones y dos hermosas niñas. Sean era muy feliz. Su esposa pasaba junto a mar el mayor tiempo posible. Le gustaba especialmente sentarse en las largas noches de luna llena cuando podía ver a su gente, la gente-foca, quienes venían a consolarla de su destino junto a los humanos. Muchas veces, después de que se fueran, ella lloraba. Extrañaba mucho su casa y su familia.

Después de muchos, muchos años, Sean decidió que era tan rico, que él y su familia debían cambiarse a una casa más grande y elegante. Cuando todos estaban entrando al coche que los llevaría a su nueva mansión, la esposa de Sean entró por última vez a la casa a dar un vistazo. En una esquina ella vio algo que parecía una pequeña pila de basura. Curiosa se arrodilló a ver qué era y su corazón empezó a latir rápidamente. Era un viejo baúl que estaba podrido con los años. ¿Podría ser? Abrió la podrida cerradura y buscó dentro de él. ¡Allí estaba su piel! Su corazón cantó y ella tomó su capa de piel y corrió lo más rápido que pudo hacia el mar. Cuando alcanzó el mar, escuchó a Sean persiguiéndola mientras gritaba que la amaba. Pero antes de que él pudiera alcanzarla, ella se puso su piel. Allí, frente a sus ojos, Sean pudo ver que ella se convertía en una foca y nadaba mar adentro. Nunca más se la volvió a ver.

Fuentes: Teresa Martín, "Vida, secretos y costumbres del mundo encantado de las Hadas", www.iriscultureandcustoms.com, Anna Franklin, "El Anillo de las Hadas".

3 comentarios:

Derrelicto dijo...

Amé a las hadas marinas ni bien las conocí... Es como si todas estas leyendas, mitos o historias de un pasado perdido para muchos, tuvieran todo que ver con la vida que llevamos en estos días.

Sin querer, parece que los dioses hicieron de los tiempos modernos una analogía de lo que fue la vida hace ya tiempo.

Oonagh dijo...

Exactamente esa es la idea! Y es que los mitos apelan directamente al ser primitivo que todos llevamos dentro. Es un "símbolo en palabras", así que tienen todo que ver con nosotros hoy, tanto como estaban vigentes hace 3000 años...

Luna Mariposa dijo...

muy interesante todo lo que escribiste mil gracias.

Contribuyentes