martes, 27 de junio de 2017

Inanna, diosa sumeria del amor y la sabiduría

I say "Hail!" to the Holy One who appears in the heavens!
I say "Hail!" to the Holy Priestess of Heaven!
I say "Hail!" to Inanna, Great Lady of Light!
Himno a Inanna, C. 2000 A.C.

(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.

Inanna es una antigua diosa sumeria, conocida como La Reina del Cielo, que pervivió los múltiples cambios de las culturas humanas asentadas en Mesopotamia. Inanna es conocida como una diosa de la sabiduría. Como diosa del amor, se dice que era compasiva y generosa con los humanos, aunque también era la poseedora de una poderosa sexualidad, por lo que se la llamaba "Reina de la Pasión".

Inanna es una de las descendientes directas de la diosa neolítica conocida como serpiente-ave, imágenes perennes de trascendencia y profundidad espirituales. La diosa neolítica representaba a la Gran Madre Universal, y para esa época todo era concebido a través de esa imagen de la vida, muerte y renacimiento, ya que el misterio de ese ciclo se vivía constantemente por la comunión de los seres humanos con la naturaleza. En especial dado que la relación entre el crecimiento de los granos, el apareamiento y el nacimiento de los animales y la vida de las personas era cada vez más íntima gracias a la domesticación de los animales y la incipiente agricultura. Los animales representaban esas alturas y profundidades del espíritu que dominaban lo que a los humanos se les escapaba: el cielo, las profundidades de la tierra, la noche. 

Atributos de Inanna:
  • Animales: león, dragón, serpiente, búho
  • Planeta: Venus
  • Flores: rosas, brotes de loto
  • Elemento: aire
  • Colores: rojo sangre, dorado, plateado, azul cobalto y verde
  • Aromas: mirra, loto, canela, cedro, ciprés, naranja 
  • Alimentos: dátiles, hierbas, granos,granadina
  • Día: viernes
  • Número: 15
  • Gemas y metales: lapislázuli, plata, obsidiana, cornalina y cobre
Tanto los dragones como las serpientes tenían los atributos del control sobre el agua y el renacimiento. Hay sellos cilíndricos e himnos que retratan a Inanna como el dragón, lo que la convierte en una diosa del inframundo. Su relación con el agua da cuenta de la dependencia de la antigua Sumeria con los ríos Tigris y Éufrates que eran tanto necesarios como destructivos. Como tal dan la vida, la sostienen, pero también traen la muerte. Esta relación insiste en el balance de los principios duales representados por Inanna, quien contenía tanto la belleza y la vida con la inminencia de la muerte y el caos.

Sumeria es una de las primeras civilizaciones conocidas. Se cree que allí, en los actuales Siria e Irak, nació la primera ciudad, la primera escritura fonética (cuneiforme), los primeros asentamientos humanos con la domesticación de animales y agricultura. Eso significa que desde hace diez mil años aproximadamente, los humanos ya teníamos el clima, la fauna y la flora que hoy en día conocemos. 

La cultura sumeria, al igual que la mayoría de culturas neolíticas sedentarias sufrieron la invasión de oleadas de salvajes indo-europeos, cambiando para siempre su modo de vida, su cosmovisión y por lo tanto su religión. Hoy en día lo que criticamos sobre el patriarcado tiene alrededor de cinco mil años, y sirvió para desarrollar en los humanos la capacidad de racionalizar, seleccionar, separar y comprender los componentes individuales de su mundo, separándonos de la naturaleza, pero llevándonos hacia el desarrollo de nuestro potencial intelectual.

Ahora, con el deseo de superar esa etapa de análisis y separación podemos ir a la etapa de síntesis. Podemos ir hacia esos orígenes y descubrir aquello que quedó sepultado bajo el paso del tiempo y recuperar la sabiduría que necesitamos para transcender el estado actual de consciencia en el que estamos. El equilibrio debe ser restaurado y este es el momento de esa transformación, conociendo los aspectos sombríos (oscuros o luminosos) de nuestra psique.

Existen varios himnos, tabletas y sellos que cuentan historias y mitos sobre esta diosa. Con la invasión de los Acadios a Uruk, la primera ciudad como tal de la que se tiene conocimiento en Occidente, se dieron cambios en algunos aspectos de la religión, de la cultura y todo lo que las compone. Así Ishtar fue sobrepuesta a Inanna y se entretejieron sus mitos. Pero hoy quisiera ir a un aspecto antiguo de la diosa Inanna, quizás anterior a la época de Uruk (4000 años A.C.) y que es de vital importancia para el desarrollo actual de lo que llamaremos el camino del Alma.

El mito del descenso a los infiernos:
Inanna baja al inframundo para enfrentarse con su hermana Ereshkigal para conocer el misterio de la muerte. Irkalla o kur es la tierra del no retorno, y allí desciende la diosa. Pero se topa con siete puertas ante las cuales debe ir dejando cada una de sus joyas y sus prendas o no podrá franquearlas. La "Reina del Cielo" debe abandonarlo todo para entrar en el reino de su hermana y se encuentra desnuda en la cámara del trono. Cuando la ve, Ereshkigal lanza su furia sobre Inanna y la convierte en un cadáver, la cuelga de un gancho sobre la pared, para que su carne se pudra y se seque. 

Después de tres días, viendo que su ama no regresa y tal como fue instruida, Ninshubur acude a los dioses y es atendida por Enki, el sabio padre de Inanna. Enki produce dos seres: kurgarra y galatur (otros mitos dicen que fue la misma Ninshubur), que convertidos en moscas, descienden al Averno y al escuchar a Ereshkigal quejarse de unos terribles dolores de parto, empiezan a lamentarse igual que ella (mostrando empatía y compasión), por lo que Ereshkigal les ofrece regalos. Ellos piden el cuerpo que cuelga del gancho. Le alimentan con comida y agua de la vida e Inanna renace. Al ascender nuevamente al cielo, le dicen que alguien debe tomar su lugar nuevamente. Inanna regresa y al ver que su marido Dumuzi, el pastor, ha usurpado su trono en su ausencia, les dice a los demonios que se lo lleven. Pero la hermana de Dumuzi llora y se ofrece en su lugar. Con compasión Inanna declara que ambos, Dumuzi y su hermana, se alternarán seis meses sobre la tierra y seis en el inframundo (generando las estaciones), poniéndoles en las manos de la eternidad y haciéndoles inmortales.

El camino hacia la sabiduría:
Reside en descender al centro de uno mismo, esa oscuridad absoluta y allí poder desprendernos de todo lo que creíamos ser. Una vez desnudos de nuestras creencias, apegos o lo que codiciábamos, nos hallamos frente a nuestro verdadero Ser. Nos sacrificamos a nosotros mismos en el altar del desapego y renacemos de nuestra propia oscuridad. Es un camino arduo, permanente y sólo pocos conocen el fin y la meta de ese caminar, pero las recompensas son muchas; recompensas que sólo puede entender nuestra Alma, ya que para nuestros cuerpos físico, mental y emocional, tal renuncia resulta similar a la muerte.
La Sabiduría no es un pensamiento ni la intelectualización, sino que reside en un nivel muy profundo y se pone en contacto con nosotros a través de la intuición. Inanna representa la evolución del Alma a través de un trabajo duro y a veces de experiencias amargas. Todos, hombres y mujeres, podemos ponernos en contacto con nuestra parte sabia, poderosa y valiente, que se enfrenta constantemente con nuestros lugares más oscuros y allí sanarnos y amarnos. El Arquetipo de la Mujer Sabia, tiene como una de sus características la apertura al cambio.

Trabajar con la diosa sumeria Inanna es trabajar la transformación personal y recordar que somos como el ave fénix: nacemos, morimos y renacemos de nuestras cenizas, aunque este viaje no se vea en la superficie, sino en el interior. 

La sabiduría de Inanna reside en el balance de los opuestos, en la integridad psíquica frente a la separatividad, en la comprensión de la unión de los contrarios: vida/muerte, día/noche, bien/mal, luz/oscuridad, etc. En el equilibrio de los opuestos reside la verdadera Sabiduría, la que halla dentro de sí el valor profundo de todo. 

La búsqueda de la reinstauración de la Diosa como un camino hacia la Trascendencia es la reinstauración del polo divino femenino que por mucho tiempo fue negado. El objetivo es traer hacia nosotros una mayor capacidad compasiva, como parte de la comprensión de la totalidad y el balance de los opuestos. De esta manera nos acercamos más a la Sabiduría y actuar con rectitud, abandonando el temor, para dar los pasos con el valor de morir a nosotros mismos, para renacer transformados, transmutados, y a lo mejor más felices, más conscientes y más libres.

Fuentes:
http://www.lunaea.com/goddess/wisdom/inanna.html, http://www.revistafrida.com/frida/marzo07/arkMAR07.pdf, http://www.mythicjourneys.org/newsletter_oct07_prouty.html
http://www.halexandria.org/dward385.htm
https://journeyingtothegoddess.wordpress.com/2012/08/20/goddess-inanna/

viernes, 23 de junio de 2017

Mab: la reina de las hadas

En el folklore inglés, la reina de todas las hadas se llama Mab. En Gales, Mab rige a las hadas ellyllon (plural de ellyll), por lo que a veces se le llama Ellyllon.


Los Ellyllon son pequeños elfos que habitan cuevas y valles y al parecer su nombre deriva del galés el-espíritu, y elf-elemento. Se cree también que puede venir del hebreo elilim que significa "cosas de nada" y denota ídolos carentes de significado. Lo que probablemente indicaría que en el encuentro de los habitantes de Inglaterra y Gales con los cristianos, el antiguo pueblo de los dioses y las hadas celtas podría haber sido degradado a "cosas carentes de valor" (que no tienen ninguna relación con la palabra "elohim").


Se dice de los ellollym gustan de comer "mantequilla de hadas" y hongos, la primera es una substancia cremosa segregada por un liquen que crece espontáneamente en los huecos de los robles, similar en su contextura a la mantequilla y los hongos son del tipo venenoso. Sus guantes son las campanillas de las digitalis, de cuyas hojas se suele producir un sedante poderoso.

Se puede trabajar en imaginación activa con la reina Mab, ya que ella revela a través de visiones y sueños sus secretos y los símbolos de la mente subconsciente.
A Mab se la conoce en las tradiciones galesas como la mujer de Gwyn-ap-Nudd, rey del mundo inferior (que tanto entraña el mundo de los duendes como el de los muertos). Se ha dado a conocer en la Literatura Inglesa gracias a Shakespeare (Romeo y Julieta, Acto II, esc 4), en la voz de Mercucio: "llega bajo la forma no mayor que una piedra de ágata en el dedo índice de un edil".
Shakespeare se refirió a ella como el hada que realizaba los deseos más íntimos de los humanos en forma de sueños. (Seguro que Freud tomó nota...) "Dijo que cuando vaga a través de las mentes de los amantes, estos sueñan con el amor; cuando pasa por las rodillas de los palaciegos, sueñan con gentilezas; cuando sobrevuela los dedos de los abogados sueñan con honorarios; y cuando cruza sobre los labios de las damas, sueñan con besos".

En el poema de Shelley, Queen Mab, ella ejerce un poder sobre el tiempo y es capaz de revelar el pasado, el presente y el futuro:

Se me han confiado para que guarde
las maravillas del mundo,
el espacio, la meteria, el tiempo y la mente.


Shakespeare hace una hermosa descripción de la reina Mab: "su coche era una vacía cáscara de avellana y los radios de sus ruedas estaban hechos con largas patas de araña. La capota procedía de las alas de un saltamontes, los arneses eran de tela de araña, las colleras de rayos de luna y el látigo de la clavícula de un grillo. Del carruaje tiraba un mosquito pequeño y gris".

Mab es quien trenza las crines de los caballos con nudos de elfo y roba niños humanos, dejando en su lugar cambiados (duendes con la apariencia de bebés). Se la conoce como una comadrona de las hadas, ya que mab en galés significa bebé. (ejm: amor por los niños es mabgar, gatito es mabgath y los románticos cuentos de encantamientos de épocas pasadas que se cuentan a los niños son mabinogi -plural de mabinogion).
El título de reina (queen, en inglés) parece provenir del vocablo galés quean que significa musa o en el sajón quen, comadrona. Pero no eran bebés lo que Mab traía al mundo, sino sueños. La literatura nuevamente nos aporta en este aspecto, como en "El velo de la Reina Mab" de Rubén Darío:


"La reina Mab, en su carro hecho de una sola perla, tirado por cuatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminando sobre un rayo de sol, se coló por la ventana de una buhardilla donde estaban cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes, lamentándose como unos desdichados"...

"Entonces, la reina Mab, del fondo de su carro hecho de una sola perla, tomó un velo azul, casi impalpable, como formado de suspiros, o de miradas de ángeles rubios y pensativos. Y aquel velo era el velo de los sueños, de los dulces sueños, que hacen ver la vida de color de rosa. Y con él envolvió a los cuatro hombres flacos, barbudos e imperteninentes. Los cuales cesaron de estar tristes, porque penetró en su pecho la esperanza, y en su cabeza el sol alegre, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones a los pobres artistas".


Se la suele confundir con la diosa irlandesa Mebd o Maeve y algunos escritores afirman que se trata de su equivalente britona (celta británica). Es posible que Maeve y Mab hayan estado relacionadas con las iniciaciones chamánicas. 

Fuentes:"El anillo de las hadas" por Anna Franklin, www.sacred-texts.com/neu/celt/wfl/wfl02.htm

jueves, 22 de junio de 2017

Una humanidad en peligro en “Dos años, ocho meses y veintiocho noches” de Salman Rushdie.

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Esta entrada fue escrita por un colaborador especial, a quien le agradezco mucho su buena disposición a aparecer en este blog y por compartir esta hermosa reseña de un fabuloso libro. Espero que la disfruten tanto como yo.

¡Muchas gracias @yonodejeanadie! Les invito a que lean sus divertidos posts sobre música, conciertos, libros, deportes, sueños y vivencias en su blog: yonodejeanadie.blogspot.com y a que le sigan en twitter.


Un mundo como el nuestro, tan alejado –por decisión propia– de los mundos fantásticos, parece haber olvidado que comparte tiempo y espacio con otros seres, seres que no vemos y que tienen una conexión mucho más profunda con la Tierra que ocupamos. En Dos años, ocho meses y veintiocho noches, Salman Rushdie, mediante una bella fábula que mezcla filósofos del pasado, el país de las hadas y la vida en el presente, orquesta una guerra entre ambos mundos para probar de qué son capaces sus personajes.

Todo empieza con Dunia, la reina de las hadas –así la define el autor, aunque no sea realmente un hada sino una genio–, que en el siglo XII cruza hasta el mundo de los mortales y, como buena yinnia, da rienda suelta a su divina sexualidad. Conoce a los filósofos rivales Al-Ghazali e Ibn Rushd –en occidente lo conocemos mejor como Averroes– que mantienen posturas opuestas: el primero aboga por la fe, el segundo por la razón. Este detalle puede parecer trivial, pero en el futuro será la excusa para el inicio de una guerra terrible. Dunia e Ibn Rushd se enamoran y con su amor originan la duniazada, su descendencia mitad yinn, mitad humana, que se caracteriza por carecer de lóbulos en las orejas y poseer poderes sobrenaturales que no conocerán por generaciones.

Ya en el presente, la “conciencia” de Al-Ghazali –no es realmente su fantasma–, ansiosa porque la fe triunfe ante la razón, desencadena el poder de los yinn oscuros para, según él, generar el miedo que obligue a la humanidad a refugiarse otra vez en los dioses. Así empieza la Era de la Extrañeza, con los descendientes de Dunia experimentando el surgir de los poderes que les ayudarán en la lucha contra los yinn cuando el planeta se vea sometido y progresivamente arrasado por las fuerzas del mal.

La presencia de Dunia en la narración es la de la Madre. Por amor se entrega a la guerra que enfrenta a su mundo con el nuestro, y es ese amor el que le lleva a hacer grandes sacrificios si quiere salvar a su descendencia –y a toda la humanidad– de la catástrofe. Utiliza sus poderes como reina de las hadas para localizar a miembros de la duniazada y los va guiando hacia lo que podría entenderse como la luz del entendimiento. Aunque el objetivo inmediato sea acabar con los yinn oscuros y terminar la guerra, lo que consigue al final es que los mortales empiecen una nueva era en la que acepten que no son los únicos que pueblan ni la Tierra ni el universo, y que se puede vivir en paz con el planeta y todos los seres alrededor.

Con una bella prosa que humaniza a estos seres divinos y enaltece las cualidades de los humanos, Rushdie deja en el aire la pregunta final: ¿necesitamos de un cataclismo de la magnitud de esa guerra para reaccionar y aceptar que no somos los reyes del mundo sino los responsables de mantener la armonía entre los reinos que nos rodean? Nunca es tarde para reaccionar y empezar a amar a toda la creación.

jueves, 15 de junio de 2017

Chalchiuhtlicue, diosa azteca del amor

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La diosa azteca Chalchiuhtlicue es la diosa del agua terrestre en su aspecto fecundante y germinativo. Su nombre se traduce como "Su falda es de chalchihuites" -que son piedras verdes semipreciosas en náhuatl-. Su pareja divina es Tláloc, dios de la lluvia. Ambos fueron creados al mismo tiempo, por lo eran hermanos y esposos. Para los aztecas la rana era una epifanía de la diosa Chalchihuitlicue.


Chalchiuhtlicue, también era venerada como la diosa azteca de las aguas que corren, y simbolizaba la pureza de los arroyos, los ríos y los lagos. También era venerada como diosa de la fertilidad de los cultivos y representaba el ideal de la fertilidad femenina, ya que de ella procedían los niños. Se le hacían sacrificios humanos, específicamente de niños, tanto en su templo como en el de Tláloc, en agradecimiento o como petición para tener tierras fértiles, aguas abundantes, especialmente en la estación seca, y para que nazcan más niños y que crezcan y florezcan las plantas. Se dice que ella prefería ofrendas florales, ya que era la diosa de las mujeres a punto de dar a luz y por lo tanto del nacimiento, y de los recién nacidos a los cuales recibía y limpiaba. 


También era conocida como “Ella cuya capa nocturna de joyas estrelladas titilan Arriba”. En la religión azteca era conocida como madre de Tecciztecatl, el dios de la luna.

Los nahuas la representaban joven y hermosa, con una tiara de oro, faldas y un manto con borlas de quetzalli. Otras representaciones de la diosa incluyen estatuas esculpidas en piedras verdes, con un riachuelo de agua con bebés que fluyen de su falda, tanto varones como mujeres. También se la adornaba con implementos de tejido. A veces llevaba una cruz, que para los aztecas era el símbolo de la fertilidad que representaba los cuatro vientos que llevaban lluvia a las cosechas.

En la mitología azteca se decía que Chalchiuhtlicue reinaba sobre el reino paradisíaco de Tlalocan, junto a su esposo Tláloc. Este reino era el lugar desde donde todos los ríos fluían. Chalchihuitlicue creó y reinó sobre el antiguo Reino del Cuarto Sol y su mundo fue destruido por una inundación, creada por Ella, para limpiarlo de los seres malvados. Llovió torrencialmente por 52 años, pero salvó a la humanidad transformando a algunos humanos en peces.

La unión de las aguas y la fertilidad se debe a la asociación que hacían los aztecas con las aguas de la placenta. Aunque como muchas diosas madres, también tiene un rol en la muerte. Sus nombres también son: Chalchihuitlicue, Chalchiuhtlicue, Chalciuhtlicue o Acuecucyoticihuati. 

Chalchihuitlicue también era la diosa de las aguas horizontales, la belleza juvenil y las tormentas, por ello es también conocida como una diosa hermosa, voluble y apasionada. 

"Esta diosa trae consigo creatividad e ideas desbordantes, aunque hay una posibilidad de que la inspiración llegue demasiado rápido y sea incontrolable. Haz lo mejor que puedas para mantener la cabeza por encima del agua."

Fuentes:
Madre terrible: la diosa en la religión del México antiguo, por Blanca Solares
http://www.thaliatook.com/AMGG/chalchiuhtlicue.php

viernes, 9 de junio de 2017

Diosas del Mar

(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.
En muchas culturas el mundo surge de un universo amorfo, oscuro y acuoso. Se creía que éstas eran las aguas primigenias ilimitadas de las cuales surge el orden, dando lugar a las estrellas, el sol, la luna y la Tierra. Por ello el mar simboliza una poderosa fuerza creadora que contiene las semillas del caos y por lo tanto también puede ser destructora. A la vez es una fuerza desconocida, que actualmente impulsa a la humanidad a devenir co-creadores de un nuevo mundo o de una forma diferente de ser y a eliminar aquello que ya no es útil o beneficioso.

El agua es símbolo de la intuición, los sueños, los afectos y las emociones. Usualmente este elemento tiene una energía femenina y es el que más se ve afectado por la luna y sus cambios. El agua fluye, así como las palabras, los pensamientos, la creatividad y el conocimiento. Lo que no fluye, se estanca y se pudre. Por lo tanto, el agua en general y el mar en particular simbolizan la necesidad de movimiento. 

El mar nos recuerda que debemos ser humildes, puesto que somos incapaces de controlarlo y dominarlo, ni siquiera de conocerlo. En un reportaje sobre la defensa del mundo marino afirma que el 90% de los recursos del océano han sido explotados y muchas de sus especies están extintas o en vías de extinción. Aún así, el océano ha probado ser igual de enigmático y desconocido como el infinito universo que nos rodea.


Entre las diosas de los mares están:
Afrodita, diosa griega del amor
Sedna, diosa inuit del mar 
Neith, diosa egipcia de las aguas terrenales y celestiales
Yemayá, diosa Yoruba del mar
Tiamat, diosa del agua salada
Asherah, diosa ugarita y "señora del mar"
Manimekhala, diosa hindú, "guardiana de los mares"
Namaka, diosa hawaiana del mar

Sus profundos abismos no han sido visitados por humanos, sus misteriosos monstruos (por ejemplo los calamares gigantes) permanecen aún sin ser divisados vivos. Es por ello que el océano se considera un símbolo del inconsciente. Es un espacio al que nos metemos con cuidado, con respeto y sin embargo sigue enviándonos constantemente sus regalos y sus tesoros. De lo profundo de sus entrañas de fuego surgen islas encantadas y poderosos volcanes, inesperados tsunamis, así como temibles maremotos que destruyen las costas. 

Esta es una invitación a considerar el poder del océano tanto en la realidad material como a nivel simbólico en nuestras vidas. Puesto que el piso oceánico y sus profundidades nos son hasta ahora desconocidas y las diosas del mar nos llaman a atrevernos a explorar esas profundidades en nuestra propia psique. También nos invitan a adentrarnos en nuestras emociones más indómitas y a abandonar lo superficial. Para atrevernos a ese cambio, es importante contactarnos con los sueños y los deseos, puesto que ellos nos revelan las posibilidades que se abren ante nosotros.

Fuentes:
Shahrukh Huasain, La Diosa
Galen Gillote, Sacred Stones of the Goddess

Yemaya, Diosa Madre del Mar

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Yemayá es la Reina del Mar y diosa de la fertilidad, protectora de las mujeres, fuente de la vida. Ella es la diosa yoruba del mar y de la luna, representa el arquetipo de la madre. Es la Diosa Madre que da la vida a todos los seres sobre la tierra y la sostiene con su generosidad. Provee en abundancia y por ello simboliza la energía nutricia, que alimenta y apacigua. Sin embargo, al ser una diosa del mar, Ella da amor inconmensurable, pero no regala su poder.

Como diosa oceánica y arquetipo del mar, representa el inconsciente colectivo y posee una sabiduría profunda y antigua. Es la guardiana de los secretos que están sumergidos bajo el mar.  

Yemayá fue creada por Olofi y ha existido desde el inicio de la creación. Junto a su esposo Obbatalá, dio vida los demás orishas, por lo que se le conoce como diosa madre por excelencia. El culto a la diosa nigeriana Yemonja –diosa de la sal y el agua dulce- se extendió hacia América del Sur y adoptó varios nombres, como Iemayá, Yemanyá, Yemanja, Iamange o Jemonja, pero permaneció su designación como diosa del mar y madre del sol. Su relación con la luna es más intensa con el aspecto de la luna creciente que con los otros aspectos, dotándola de fuerza e influencia siempre en aumento.
La diosa Yemayá es el origen de todas las aguas, incluso los ríos del oeste de África, en especial el río Ogun, que queda en la región de Lagos en Nigeria. Su nombre proviene de la contracción de Yey Omo Eja que significa "la madre cuyos hijos son peces". Es una diosa bondadosa y noble y enseña a los seres todo sobre el amor y la creatividad. A la vez, es una diosa fuerte y decidida que si bien está siempre presta tanto a dar protección, alimento, compasión y misericordia, también es severamente justa e implacable a la hora de dar sus castigos.


En un momento Yemanjá se sincretizó tanto con Stella Maris como con la Virgen de la Regla. Pero hoy en día, ya sin los prejuicios de las religiones predominantes, la “Reina del Mar” es adorada con su propio nombre. 

Cuando la Diosa Yemayá aparece en nuestras vidas, nos anuncia que se están abriendo puertas para nosotros, que están surgiendo oportunidades doradas de conocimiento, sabiduría, cambios positivos y regalos que debemos aprovechar.


Atributos de Yemayá:

  • color: azul en todas sus tonalidades
  • número: 7 y sus múltiplos
  • animales: caballos de mar (hipocampos) y todos los peces. Aunque se dice que para ella son sagrados los pavo reales y los patos.
  • símbolos: 7 remos, 7 manillas, una corona, timón, barcos, conchas, corales, un sol, una luna llena, 1 mano de caracoles, una sirena, platos, un salvavidas, una estrella, una llave, una maraca pintada de azul, abanicos redondos, 
  • metales: hierro y plata
  • comida: plátanos, naranjas, pescado, fréjoles negros, azúcar morena, papayas, uvas, piñas, manzanas, sandías
  • hierbas: culantro, sábila, verbena, malanga, bejuco

Un patakín es un mito, historia o leyenda sobre los orishas yoruba. A continuación uno sobre Yemayá:

LA BONDAD DE YEMAYÁ: 

"Olofin estaba disgustado con todos los pobladores de la Tierra porque lo habían olvidado. Por eso les quitó la lluvia, lo cual provocó una sequía prolongada. Empezaron a morir los animales, las siembras se secaron y casi no había agua que tomar. Los orishas, preocupados por la situación y a quienes Olofin había entregado el cuidado del mundo, se reunieron y decidieron enviar a Yemayá para que fuera a ver a Olofin y le suplicara su perdón.

Yemayá emprendió el camino de la montaña donde está el palacio de Olofin. Ascendió durante varios días y con mucho trabajo por una angosta senda. Cuando llegó a los jardines del palació, tenía tanta sed que no pudo resistir y se arrodilló a tomar agua en un charco pestilente.

Mientras tanto Olofin, que había salido a dar su paseo matinal, vio desde lejos que alguien se había atrevido a perturbar su tranquilidad. Al acercarse para ver quién era el intruso, se quedó perplejo al encontrarse con Yemayá que tragaba ansiosa el agua sucia del charco. Fue tanta la compasión, que le dijo que se levantara, que perdonaba a los hombres gracias a ese acto de ella y que les mandaría el agua poco a poco, para que no hubiera daños. Por eso es que hay que darle agua a los santos cuando vienen."

Sobre ella se dicen muchas cosas, en especial que tiene un carácter indómito, que es presuntuosa, orgullosa y altanera, pero ¡hey! es la madre de la creación ¿qué esperaban? Además, si el mar es su elemento, no se puede pedir menos del símbolo de lo indómito, que es tanto generoso como peligroso. Y no se olviden de ofrecerle flores blancas...

Fuentes: 
Para más información sobre la religión yorubahttp://www.hechizos.us/santeria/yemaya-iemanya-iemanja.html
http://cubayoruba.blogspot.com/2007/01/yemaya.html
http://patakiyoruba.blogspot.com/2007/04/la-bondad-de-yemay.html

martes, 6 de junio de 2017

Las maravillosas sirenas


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Las sirenas son elementales del agua salada y son las guardianas de los mares. Son seres míticos, mágicos y proféticos. Suelen ser criaturas amistosas y actualmente intentan atraer nuestra atención hacia la salud de los mares, puesto que la contaminación y sobreexplotación de la vida marina ponen en peligro el delicado equilibro de todo el planeta.

Pertenecen a la familia de las ondinas, así como las nereidas (ninfas marinas), las náyades, las ninfas, las hadas marinas y las oceánides (deidades griegas fluviales). Todas trabajan en conjunto, aunque las ondinas actúan sobre la energía del elemento agua para purificarla y cuidar de las plantas marinas. Las sirenas en cambio, actúan sobre los conocimientos profundos, los cuerpos emocionales sutiles y sobre todo protegen a los animales marinos, tales como ballenas, delfines, focas, tortugas, tiburones, que son los más cercanos a la consciencia humana, así como a formas de vida más antiguas y más simples.

Se debe recordar que el agua es el elemento que rige las emociones, la intuición, los poderes de la clarividencia, el instinto y el subconsciente. Por ello las sirenas están en relación directa con estos poderes. Se las vincula con el amor y la luna, en especial la luna llena. Trabajan con los humanos curando sus problemas y traumas emocionales, ya que su energía es calmante, pero también son seres que pueden transmitir y ayudar a los buscadores de conocimientos más espirituales y más profundos.

Las sirenas son seres elementales que aparecen a la consciencia como mujeres en la parte superior del cuerpo y cola de pez. Algunas veces se las describe como hermosas jóvenes, con cuerpos voluptuosos, largos y brillantes cabellos y una voz seductora y dulce. Representan las emociones y sentimientos, inspiración creadora y su presencia trae consigo presagios de amor, siempre y cuando se les permita nadar libremente.

Las sirenas de las profundidades nadan en las aguas abismales de los océanos, donde se ocultan los más grandes secretos de la humanidad y de la vida. Se dice que los primeros relatos sobre estos seres son antiguos, alrededor de 5 mil años AC, y que Alejandro Magno capturó dos de ellas, cuya piel era blanca como la nieve y sus cabellos eran tan largos como su cuerpo.

Mitología:
En los mitos griegos las sirenas eran genios marinos, mitad mujer, mitad pájaros, hijas de las musas con gran inclinación por la música y el canto. Hechizaban a los navegantes para hundir sus barcos y devorar a los náufragos.

En otros mitos europeos aparecieron las sirenas marinas, criaturas con cuerpos de mujer y colas de pez que habitaban en los arrecifes y peñascos de las islas. Si bien en español mantienen el mismo nombre, las sirenas en el norte de Europa llevan otros nombres para distinguirlas de las clásicas mujeres pájaro o Sirens. En Inglaterra se llaman Mermaids, en la península escandinava se las llama Mermines y en Alemania Meerweiber.

Las sirenas están relacionas con las nereidas, las 50 hijas del titán Nereus y de la titánida Doris. Nereus era el dios oceánico anterior a Poseidón que regentaba los mares hasta que los titanes fueron destronados por Zeus y sus hermanos. Las sirenas o mermaids son descendientes de Poseidón.

En los mitos celtas, eran vírgenes que vivían en el fondo del mar y que ascendían a la superficie del océano con la luz de la luna llena, para sentarse en rocas próximas a las costas, peinar sus hermosos cabellos y observar los barcos que llegaban cerca de los peñascos. Ellas conducían las almas de los marineros al fondo del mar.

Las canciones de las sirenas:

Su rasgo más conocido es su etérea e hipnótica voz. El poder de las sirenas residía en atraer y hechizar a los humanos con sus cantos. Sin embargo, su música es más que seducción pura; las canciones de las sirenas más poderosas son antiguos conjuros que ellas utilizan para transmitir conocimientos profundos, hechizos de transformación y magia.

La presencia de las sirenas en tu vida indica que es hora de sumergirte en aprendizajes espirituales para seguir el llamado de tus voces internas y recargar tu energía en los niveles más profundos.

La preocupación más grande de las sirenas en este momento es el peligro que corre la vida y el delicado equilibrio del sistema oceánico, por culpa de la contaminación con basura, con químicos, con pruebas nucleares y misiles, por los derrames de petróleo y la sobre explotación de los grandes barcos pesqueros. También están preocupadas por los corales que están muriendo y por las matanzas de muchos animales marinos, como delfines, vaquitas, ballenas y focas.

Fuentes:

https://www.elementalbeings.co.uk/mermaids/
Hania Czajkowski, Cartas Mágicas para vivir en la Nueva Tierra
Anna Franklin, Guía de El Anillo de las Hadas
Teresa Martin, Vida, secretos y costumbres del mundo encantado de las hadas.

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