viernes, 23 de enero de 2009

Los reinos elementales y sus niveles de conciencia: Reino Tierra

(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.
Usualmente no me acerco a las formas convencionales al hablar de las hadas y los seres faéricos, pero, debido al interés, en especial de "los nombres de las hadas" voy a hacer unos pequeños "informes" sobre los distintos seres elementales y sus niveles de conciencia, en referencia a los distintos niveles de evolución de los cuatro elementos.
Los seres elementales no trabajan solos, forman redes de trabajo comunitario para mantener el balance energético de la tierra. Los seres humanos consciente o inconscientemente formamos parte de estas redes, a veces ayudamos y otras (demasiadas) entorpecemos el trabajo de estos seres, la comunicación y el mantenimiento físico y energético de la vida en la Tierra. Si tomamos conciencia de estas redes entonces seremos cocreadores de un mundo más balanceado y viviremos con más armonía en la naturaleza. Cabe destacar que aquí no voy a hablar a profundidad de la tarea de cada uno de los seres elementales, pero talvez en otra ocasión mencione los importantes aspectos de su trabajo en la música, el arte, el calor del hogar y sus habilidades para "tejer" y "entretejer" energías, historias, o amores... Primero está el elemento tierra: Es posible que el aspecto de los elementales sea muy distinto al que estamos habituados y las imágenes de sus cuerpos nos parezcan desproporcionadas y feas, pero eso tiene que ver con el hecho de que como seres humanos somos seres espirituales y no tenemos una experiencia tan directa con el elemento tierra, que es bastante reciente en la evolución del planeta.Nivel 1: Faunos, dríadas, (soportan la conciencia de un árbol individual). Elementales de los animales, Goblins, enanos, elfos y gnomos. Son los constructores en el mundo denso de la naturaleza.
Nivel 2: El viejo sabio y la anciana amable: Comandan y organizan los flujos rítmicos y repetitivos de la naturaleza; coordinan los procesos de desarrollo de un área específica.

La anciana amable concentra la energía del amor en las composiciones energéticas del elemento tierra, es decir que el amor de Gaia es accequible a cada criatura en el planeta sin excepción, y permanece inalterable, siendo transmitido por todos los seres de los distintos reinos y fortalecido (el amor) por ellos, y por nosotros, claro.

El viejo sabio, como su nombre lo indica, es un ser de profunda Sabiduría y cuida de los humanos en su forma física. En este sentido están (porque claro, hay más de uno) a cargo de los templos naturales. Tienen las respuestas a muchas de nuestras más profundas preguntas y son guías hacia los secretos de nuestras vidas que no hemos podido comprender. Es el símbolo de un fuerte aliado de la Verdad Divina, concentrando la sabiduría de los eones y sus patrones, en especial del lugar donde se encuentra su foco energético. Por ello también posee los patrones necesarios para la construcción y desarrollo energético de un lugar, se podría decir que es el arquitecto del paisaje en el cual trabajan los seres del nivel 1.

Nivel 3: Es el nivel más alto de desarrollo e infunde un sentido de propósito a los mundos naturales. Pan, considerado en una época como el nombre del dios griego de la naturaleza, en este contexto es un nivel más evolucionado de los elementales de tierra. Está presente en todos los lugares y en cada partícula de un paisaje y participa en el proceso de formación y modelado del territorio. Se suele focalizar en el lugar donde está el corazón del paisaje a nivel vital-energético.


Nivel 4: Devas o ángeles: Espíritus de la voluntad o Reinos (conocidos así en la tradición esotérica y en la católica...) Pero de ellos talvez sí, talvez no, hable en otra ocasión

Fuentes: Marco Poçachnik "Nature Spirits and Elemental Beings"

lunes, 12 de enero de 2009

Diosa de la Transmutación


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El amor es el ingrediente principal hacia la transformación y no hablo solamente del amor de pareja o hacia los otros, sino principalmente el amor hacia uno mismo. Pero entonces ¿qué es ese uno mismo? No es el ego, ni sus máscaras, ni las imágenes que ponemos frente al mundo. Es el Alma. Es lo más puro y esencial de nosotros mismos. Sin embargo, ¿cómo puede haber transformación si el Alma en sí misma es inmutable? Porque la transmutación implica evolución, no solamente un cambio. Es decir, no cambia de rostro o de cuerpo, sino que el alma crece y se expande, aprende y mejora, toma consciencia y recuerda la verdad del amor.

Muchas diosas de la transformación como Kali, Pele, Kirke o Sekmeth promueven transformaciones súbitas parecidas a la muerte. Por otro lado, el amor como agente de transformación es una metamorfosis, una transmutación. Con respeto, perdón y aceptación a lo que somos ahora, buscamos la evolución a todos los niveles para ser más felices. 

Hay mucha gente que gusta de estar y punto, no cree poder ser feliz, mucho menos más feliz, y tampoco tiene ganas de evolucionar, porque no sabe lo que implica. Este post va para aquellos o aquellas que buscan encontrarse en el mundo subterráneo y encontrar allí el brillo de la luz de sí mismos, el sol interior.


El mayor ejemplo de transmutación es María Magdalena. María Magdalena era tanto la mujer de quien Jesucristo sacó siete demonios, como la "pecadora" que enjugó los pies de Jesús con sus lágrimas. Ella es el elemento sexual erótico erradicado de la conciencia de la Mujer, de la Virgen Madre, en la cosmovisión cristiana. Sin embargo, aquí no voy a hablar del personaje bíblico María Magdalena, sino del arquetipo de la gnosis, que es el conocimiento que nos aproxima a lo divino a través de otra faceta del amor. Ella es el arquetipo que se relaciona más con las diosas Innana e Ishtar, quienes atravesaron los siete portales del infierno (mundo de los muertos) de entrada y salida. Por lo tanto también tiene una relación con Proserpina (romana) o Perséfone (griega), es decir, ella nos conduce de entrada y salida hacia el mundo subterráneo, donde encontramos tesoros, seducciones, pruebas, misterios, aprendizajes y amenazas.

María Magdalena representa a la mujer sacerdotisa y amante como arquetipo dentro de la psique humana. La idea de la mujer sacerdotisa y amante como prostituta tiene poco más de dos mil doscientos años y señala la sombra de lo natural. Esta imagen fue negada en la cultura a la vez que lo natural fue tachado de demoníaco y el elemento sexual-creativo fue considerado un pecado y por lo tanto fue reprimido. Es el elemento que pasa por un proceso alquímico de transmutación desde la materia prima hacia algo superior, del plomo al oro.


En un terrible momento de oscuridad cultural, las mujeres se vieron forzadas a imitar su comportamiento al de la Virgen y su rol al de madre, mientras que los hombres limitaron su mujer interna o ánima a un rol similar. Por lo tanto quedó reprimida la imagen de la sacerdotisa y de la sexualidad como medio para conocer lo divino, quedó a la vista sólo su lado oscuro, se le denominó ramera. 

Pero el arquetipo de la prostituta poco tiene que ver con la Diosa de la Transmutación. La prostituta como arquetipo se presenta tanto en hombres como en mujeres como quien vende su dignidad a cambio de algo sin valor, aunque aparentemente ventajoso, como el dinero, la pseudo seguridad, la comodidad, la fama o la falta de compromiso. Es la negación de todo su poder creativo, de asumir el acto co-creador del mundo al lado de la Diosa. Se cae en este comportamiento cuando se olvida el poder personal por la seducción burda de la materia.


La sexualidad es la energía creadora, la que permite que se manifiesten las ideas y los deseos en el mundo de Maya o la ilusión y existen algunas técnicas yóguicas para usar este poder. La sexualidad permite que sea posible el deseo de unión entre dos seres, un deseo de unión que ha perdido su más profundo valor espiritual en la Cultura Humana y por ello es tan mal utilizado o reprimido. María Magdalena nos indica el camino de regreso al Uno Mismo (o al Sí Mismo desde la perspectiva de la psicología profunda) a través de la sexualidad. Ella es la sacerdotisa que nos indica el camino hacia los oscuros recodos del mundo interno, del inconsciente, para que podamos vencer a los siete demonios, a las ocho oscuridades del corazón y transformarnos en seres superiores.

María Magdalena es el receptáculo de lo divino, nos inicia en el camino del aprendizaje intensivo hacia lo divino, a través de una apasionada devoción, parecida al amor sexual. Es la transformación de la experiencia física en espiritual. Y que quede claro que quienes aspiran a lo divino son espirituales y buenos, independientemente de las caídas en el camino o del camino mismo...

Fuentes: Shakrukh Husain, "La Diosa"

viernes, 21 de noviembre de 2008

Elementales de fuego

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Los elementales de fuego posiblemente sean los más antiguos y los más misteriosos de todos los espíritus de la naturaleza. Son tan antiguos como la tierra misma en su proceso de formación y casi nunca se muestran a sí mismos.

El fuego en sí mismo es un elemento misterioso e hipnótico, vital y mortífero. Es importante entender que el fuego no solamente son flamas, combustión y calor, sino también luz radiante y por lo tanto este elemento tiene relación directa no sólo con el poder, sino también con la iluminación espiritual y el mundo invisible hecho visible gracias a la luz. Como dice el génesis: "Dios dijo: Haya luz... y vio que la luz era buena y separó a la luz de las tinieblas...(La Biblia es un libro terriblemente mal utilizado y mal interpretado, pero no profundizaré en eso aquí).

En el principio entonces, cuando el mundo nace, inicia una fuerte explosión luminosa, la luz que se separa de las tinieblas (caos), y la Tierra nace de la fiereza de explosiones volcánicas. El fuego entonces, también representa la poderosa fuerza vital con su indomable voluntad y determina lo que la Tierra es en su esencia.


En el nivel más profundo de la evolución los elementales del fuego son seres que existen en el centro de la tierra y presiden el destino del planeta. Son incomprensibles para la conciencia humana. En una segunda etapa de evolución llegan a la fina corteza terrestre y allí realizan distintas tareas, éstos son conocidos como Salamandras. Principalmente toman el rol del proceso de madurez, de transformación y de descomposición. Estos elementales pueden ser percibidos cuando transforman el compost en tierra fértil, o en el llama que enciende la madera o que baila sobre una vela. Ningún fuego prendería sin la intervención de estos espíritus. También son aquellos que se encuentran en el umbral entre la vida y la muerte, en el proceso de regeneración a través de la fuerza vital. En un tercer de evolución existen los espíritus de la luz y la creación de la luz. Son prácticamente brillantes hasta el punto de ser insoportables. Envían luz en esferas de diferentes tonos y colores. En un cuarto nivel de evolución existen los espíritus de la inspiración que encarnan el rol espiritual de este abrazador elemento en el arte y la vida en general. Son los mediadores entre las intuiciones que provienen de las altas esferas, los seres angélicos, los patrones cósmicos y los niveles materiales de la creación. Estos antiguos seres eran conocidos como Musas, quienes también transmiten las bendiciones de la Diosa. Todos estos niveles de evolución en el reino elemental están entretejidos y trabajan en cooperación, como una red, con los otros elementales (de agua, tierra y aire) para que la vida se manifieste en el mundo material.

La historia de Ognevushka:

Esta historia de Pavel Bhazov cuenta la existencia de una pequeña niña que aparece en el centro de las hogueras y baila. Su nombre era Ognevushka-Poskakushka ("ogon'" significa fuego y "skakat'" saltar en ruso).Ella les muestra a los buscadores de oro los lugares donde lo pueden encontrar. Pero es muy difícil recordarlos. Una noche, un grupo de buscadores de oro, estaban sentados alrededor de una hoguera contando historias y leyendas. Entre ellos estaba el pequeño Fyodor de 8 años, su padre y su tío Ephim. De repente una pequeña y alegre niña de pelo rojo y vestido azul, no mayor que una muñeca, apareció entre los carbones ardientes. Empezó a danzar alrededor de los buscadores de oro y creció y creció hasta hacerse del mismo tamaño de Fyodor. Cerca de uno de los árboles que le rodeaban se detuvo, pero en ese momento un buho se detuvo y ella desapareció. El tío Ephim dijo que era un signo de dónde deberían buscar el oro y para ello necesitaban encontrar el árbol. Todos buscaron en árboles diferentes y cavaron alrededor de ellos, sin encontrar nada. Algunas veces más el niño y su tío vieron a la niña, pero cada vez que cantaba un buho, ella desaparecía. No podían encontrar nada. Su familia se convirtió en el blanco de burlas de la villa, a veces de maneras muy crueles. Un frío invierno, la madrastra de Fyodor estaba de mal humor, por lo que él decidió visitar a su padre, que se encontraba enfermo en el hospital. Para ir hacia el pueblo, Fyodor debía pasar por medio del bosque y de repente bajo un árbol de abedul, Fyodor vio nuevamente a Ognevushka bailando en la nieve. Ella vio al niño y sus alegres ojos derritieron la nieve alrededor del viejo abedul. "Cuando la primavera llegue, ven a buscar bajo este abedul" le dijo. Fyodor respondió que mucho han buscado y no hallaron nada. Entonces Ognevushka le dio una antigua espada de los buscadores de oro y le dijo "Toma, esto te ayudará" y desapareció. En la primaveray Fyodor y sus parientes cavaron alrededor del árbol y encontraron tanto oro que jamás les volvió a faltar nada en la vida. (Leyenda Rusa, de los montes urales)
Fuentes: Marko Pogaçnic, "Nature Spirits and elemental beings" y http://www.russianlacquerboxes.org/tales/ognevushka.html

viernes, 14 de noviembre de 2008

El despertar de la Diosa

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La visión dualista del mundo donde los reinos invisibles se polarizaron en polo demoníaco y polo de la luz, nos legaron un mundo desgarrado. En la cosmovisión antigua, que persistió a manera de mitos, leyendas y cuentos de hadas, se mantenía viva la imagen de la Diosa y sus tres aspectos de Virgen, Madre y Anciana. Estos tres aspectos simbólicos representan la unidad, la creatividad y la transformación. Si bien parece ser que las Diosa era venerada en el Paleolítico como Una, en el Neolítico ya cambia su percepción. La representación de la diosa triple más antigua se remonta al año 13 000 A.C. (talla en roca de la cueva francesa Angles-sur-l'Anglin).
Estos aspectos al ser símbolos de la Diosa poseen múltiples significados y acercamientos. Para algunos son las edades de las mujeres y su relación con los ciclos de la fertilidad; para otros son los ciclos lunares; talvez sea una necesidad social específica o una forma de acceder a la Gran Diosa de manera menos compleja; o talvez que representan pasado, presente y futuro.
Nuestros antepasados inventaron rituales para mantener vivas las energías de la Tierra, ayudados por seres invisibles, considerados en sus varios niveles de evolución como: elementales, devas y seres angélicos (no digo ángeles para no confundir, pero viene a ser lo mismo ;) .)

Debido a la división y polarización de estos aspectos, se producen múltiples atentados principalmente en contra de aquellas personas quienes aún mantenían contacto con los seres elementales. Además casi se eliminan por completo los símbolos materiales y los rituales que mantenían en balance a las fuerzas de la naturaleza. Al romper los lazos y asesinar cruelmente a los seres humanos que aún podían contactarse con el aspecto más sutil de la naturaleza (léase las mal llamadas cacerías de brujas, porque en realidad fueron genocidios), cunde una ola de terror, que aún hoy por hoy, esparce sus semillas de ignorancia y destrucción.

Afortunadamente la verdad permanece más allá de las creencias predominantes de los humanos y sus sucesivos atentados ecoterroristas; por lo que los seres o espíritus elementales siguen honrando a la Diosa y generando la unión entre sus diversos aspectos y las polaridades femenina y masculina de la energía...

Así es como los cuentos de hadas han mantenido en sus ensoñadoras narraciones verdades develadas solamente a los entendidos, que ahora pueden ser compartidas por todos. Algunos de esos cuentos son "Blanca Nieves y los siete enanos" o "La Bella Durmiente del Bosque", que como cuentos pueden velar y a la vez revelar la Verdad de la Diosa y su simbología para la psyche humana. En estos cuentos, la Diosa en su aspecto de Unidad (cielo y tierra, vertical y horizontal) o doncella, es perseguida por la polaridad demoníaca o bruja, con la que fue catalogada la Diosa durante las Edades más oscuras de la Humanidad en los últimos 25,000 años (Kali Yuga: desde 500 A.C. hasta 1700 D.C.). Es decir, fue perseguida por la Ignorancia. Y fue recibida y cuidada por ¿quiénes? ¡Por los seres elementales! Tanto hadas como duendes se encargaron de mantener escondida y a salvo a la Diosa o a la Unidad, hasta que pueda nuevamente "despertar con un beso de amor" por parte del Noble Príncipe o mejor dicho: Un corazón puro. No es de extrañar pues, que haya resurgido el clamor de la Diosa y su veneración en los últimos 100 años y por su puesto, que hoy en día podamos hablar de los elementales con más facilidad, aunque para muchos aún sean un producto de la fantasía... pero peor es nada.
Fuentes:Shahrukh Husain, "La Diosa"; Marko Pogaçnik, "Nature Spirits and Elemental Beings".

jueves, 11 de septiembre de 2008

Las Diosas del Agua


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El flujo natural del agua nos recuerda nuestra libertad; la forma en que podemos rodear o abarcar los obstáculos, como un pequeño manantial que serpentea entre las piedras o como un gran río que las cubre y las hace suyas. Nos recuerda nuestra inmensidad como el océano o como las nubes en el cielo. Y también nos recuerda que aquello que no fluye, se estanca y se pudre.


El agua es el elemento de la vida, las emociones, la madre nutricia, la destrucción, en fin, es el elemento de la vida, la muerte y el renacimiento. También es el elemento de la regeneración y por lo tanto de la salud. Como origen de toda vida y del mundo emocional tiene como fuerza primordial el Amor. Por ello diosas como Oshún, Chalchihuiltlicue o Afrodita provienen o están relacionadas con el agua.


Este elemento también se relaciona con las habilidades psíquicas y la intuición que viene del centro emocional y no del intelecto. Al ser un elemento esencialmente femenino nos revela los misterios profundos del ser, el inconsciente, la purificación, y la compasión.

Las diosas del agua, al ser convocadas, pueden ayudarnos cuando necesitamos remover obstáculos de nuestro camino, en especial si nuestras emociones están bloqueadas o no las podemos expresar. También si sufrimos heridas, necesitamos sentir el Amor en cualquier situación o relación. Al encontrarnos con ellas nuestras emociones se limpian, se sanan y podemos sentir que nuestro ser "renace" a una nueva etapa de la vida.

Las diosas de la intuición y lo desconocido, así como de los poderes psíquicos, puden asistirnos cuando necesitamos ver o conocer aquellos tesoros ocultos en nuestro interior. Su poder creativo se manifiesta a través de la palabra y de las formas bellas.

Tal vez lo que necesitemos sea sensibilizarnos hacia mundos más sutiles y mágicos, por lo que podemos trabajar con las diosas del agua para desarrollar nuestra sensibilidad, compasión y empatía. Como diosas de la muerte, nos recuerdan que ésta no es más que un umbral y que la vida es un continuum dentro del vasto océano de la Divinidad.

Algunos nombres de diosas del agua son: Mehet-Weret, Yemanjá, Aegeria, Branwyn, Latis y Thethys.

miércoles, 23 de julio de 2008

Ondinas y ninfas: elementales del agua.


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¿Qué son los elementales? Me preguntaba yo leyendo a Paracelso... ¿realmente existen o son sólo una representación simbólica de la energía vital de la que todo ser está formado? Y para mi sorpresa ¡los elementales sí existen! Frecuentemente se cree que son seres fantásticos, e incluso se les otorgan características humanas y amores y desamores, que mantienen velado su carácter espiritual. Cada vez menos personas los pueden percibir debido a la desconexión con la naturaleza y con la energía vital de la que estamos formados. A menos de que medites o practiques Reiki, no es común estar consciente todo el tiempo de esta energía. Los seres elementales comparten con nosotros su energía para sanar y construir la Tierra (plantas, ríos, mares, flores, corrientes de aire, fuego, etc.), pero existe por nuestra parte ignorancia y negligencia de su existencia y poderes...

Los elementales viven en dos dimensiones simultáneamente y pueden ser percibidos a través de las emociones, ya que no poseen un cuerpo material como el de los humanos. En realidad toman la forma de un vórtex de energía, ya que habitan en el plano etéreo y están formados de vitatrones. Su conciencia es emocional y no pueden ser percibidos por el intelecto, sino, solamente a través del sentimiento.

Existen cuatro elementos con cuyas energías particulares trabajan los elementales: fuego, aire, tierra y agua. A cada uno de estos elementos se les otorgan características específicas. Cada espíritu natural o elemental trabaja con dichas energías. Los elementales pueden variar su forma y tamaño, mas no su elemento.

Hablaré solamente del agua y sus elementales: las Ondinas. El elemento agua representa el cuerpo emocional y la purificación. Las ondinas habitan en las aguas: ríos y riachuelos, mares, cascadas, lagos y fuentes. Cada fuente posee su ninfa y cada océano su oceánida. Quienes las han visto dicen que parecen hermosísimas mujeres vestidas en luminiscentes trajes que reflejan los colores del arcoiris, pero dominan los tonos verdes. Llenas de gracia montan las olas, cambian el curso de las aguas, dan vida a las plantas acuáticas. Gustan de los arrecifes de coral, las grutas, las riberas de los lagos y los bancos de los ríos.

Su tamaño y forma es muy similar a la de los humanos, exceptuando unas pequeñas que viven en estanques y arroyos. A veces, por sus características etéreas, como sus tenues alas y vestimientas son confundidas con hadas; esto se debe a que las ondinas, grandes y pequeñas siempre están cerca y trabajan con esencias vitales y líquidos, sea en seres (plantas, animales y humanos) o espacios.

Fuentes:http://www.crystalinks.com/nature_spirits2.html, Marko Pogacnik, "Nature Spirits & Elemental Beings".

miércoles, 11 de junio de 2008

Diosas solares: Amaterasu

Con la llegada del verano (muy a pesar del calentamiento global, aún se puede sentir el cariñoso calor estival y ver el cielo azul) empieza también el culto al sol. Ya que el cielo también es el reino de la madre, la creadora, presento a la diosa solar Amaterasu, cuya tradición domina el sintoísmo, desde hace cientos de años, sobreviviendo al confusionismo y al budismo. Su santuraio más conocido fue erigido en Ise en el siglo VII. La dinastía imperial japonesa remontaba sus orígenes a Amaterasu, cuya festividad se celebra en todo el país.

Amaterasu es la hija de la pareja primordial Izanami e Izanagi. Era tan deslumbrantemente brillante que al nacer la enviaron a los cielos. Ella representa la energía fundamental de la tierra, la calidez y la compasión. La diosa tiene dos hermanos Susano-wo y Tsuki-yomi, dioses de la tormenta y de la luna.

Amaterasu también es conocida como "Aquella que Brilla en los Cielos", "Ilustre Diosa" o "Reina de la Planicie del Cielo". A la diosa se la conoce como aquella quien sembró y cultivó los campos de arroz conocidos como inada, representando la fertilidad. También enseñó a los humanos a cultivar el trigo y los gusanos de seda, así como a tejer con un huso. Muchas de sus damas de honor y doncellas eran tejedoras.

El mito más conocido involucra a la diosa Uzume con un mensaje de sanación a través del humor. El mito es el siguiente:

Susano-wo en un momento de terrible borrachera por los celos que tenía de la popularidad de su hermana, destruyó los campos de arroz de la diosa y luego profanó su morada con sus excrementos. Tambié mató un caballo y lanzó sus restos a la habitación de tejido, rompiendo los husos y dañando los finos tejidos. La horrorizada Amaterasu fue atravesada con el eje de un huso, al igual que algunas de sus doncellas (algunos mitos dicen que las atravesó en la vagina). Por esta razón, deprimida y humillada, la diosa se recluyó en una cueva negándose a regresar a los cielos.

El mundo oscureció y se volvió fúnebre y los humanos empezaron a sentir mucha hambre. Para que saliera de la cueva fueron "ochocientos incontables" dioses y diosas, quienes adornaron un árbol a la entrada de la caverna con joyas, cintas y espejos. La diosa herrera fabricó un espejo especial también. Pero la profunda depresión de la diosa impedía que saliera o se moviera siquiera. Uzume, la diosa de la alegría, concibió un plan. Dio la vuelta a una bañera e interpretó una danza ritual. El baile se volvía más y más frenético, por lo que la diosa comenzó a desvestirse y bromear. Abriéndose el kimono mostraba sus senos y los dioses se desataron en risas.

Amaterasu curiosa por el jolgorio y las carcajadas salió a la entrada de la cueva donde vio su reflejo en el gran espejo que estaba allí apostado. Deslumbrada por su propio brillo, no vio cuando los dioses cerraron la puerta de la cueva. Su tristeza fue disipada por el jolgorio y buen humor a su alrededor regresando a su hogar y destarrando a Susano-wo. El mundo volvió a brillar.

Fuentes: Shahrukh Husain, La Diosa

miércoles, 28 de mayo de 2008

Hadas de todo el mundo: Apsarâs



En una corta serie, voy a narrar la historia de "hadas" alrededor del mundo. En esta primera entrega hablaré de las Apsarâs.

En muchas y variadas mitologías, de todos los rincones del mundo, aparecen seres maravillosos y encantadores, que con sus cualidades evanescentes y mágicas, nos transportan hacia ese Reino Faérico, entre la Tierra y el Cielo. Si bien algunas de ellas nos podrían arrastrar hacia los más profundos abismos, la mayoría nos invitan a disfrutar de su belleza, una exaltación de la creación, un recuerdo al alma de que somos mucho más de lo que creemos.

En la mitología Hindú nacen, al principio de los tiempos, cuando los dioses movían las aguas del océano primordial, para formar ambrosía, unos seres hermosos y delicados, espíritus de las aguas y del viento, llamados Apsarâ. Estas ninfas o doncellas celestiales son mujeres de gran gracia, elegancia y belleza, que bailan al son de la música que producen sus esposos los Gandharvas, o sirvientes del dios Indra. A veces, vestidas como cisnes, bajan a la tierra para disfrutar del amor de los mortales, quienes son elevados al rango de héroes, tal como lo cuenta la historia de Purûravas y Urvaçi. Habitan en los palacios dorados del paraíso de Indra, o Reino Celestial de la mitología hindú. Se alimentan con ambrosía y ghee.


Las Apsarâs son tan seductoras que cualquier mortal que las mira se queda hechizado por siempre. Ni siquiera los dioses pueden resistirse a sus encantos. Aunque pueden cambiar su forma a voluntad, a menudo aparecen mujeres encantadoras con pequeñas cinturas, caderas redondeadas y piernas y glúteos firmes. Tienen senos generosos, redondos y firmes que inspiran amor divino. Sus preciosos rostros ovalados están magníficamente enmarcados por un lustroso y sedoso cabello negro. Sus ojos almendrados y sus labios como pétalos de loto enamoran a quien las mira.

Casi siempre se adornan con perfumes y ungüentos. Llevan brazaletes de oro y raras perlas en sus seductores brazos y campanas en sus tobillos. Sus cabezas están coronadas por tiaras de flores y usan largos aretes que resaltan sus delicadas facciones. Como vestidos sólo llevan puesta una pequeña faldilla de muselina celestial que se sostiene por un cinturón ricamente ornamentado.

A veces tienen el rol de representar las artes, al igual que las musas griegas; otras, son seres que habitan árboles e higueras. También tienen la función de "tentadoras", seres que, enviadas a seducir a los ascetas por el dios Indra, se enredan con humanos en apasionadas relaciones, alejándolos de su poder personal.

Fuentes: Pierre Dubois, "The Great Encyclopedia of Faeries"

viernes, 16 de mayo de 2008

La naturaleza y las hadas

Al penetrar al corazón del mundo de las hadas, nos hallamos ante la inmensidad de la naturaleza. En la palpitante morada de las posibilidades nos hallamos ante la variedad ilimitada de las especies. Al igual que las criaturas humanas, las hadas son individuales y muy sensibles. No les les debe confundir con meros seres elementales o fantásticos, a pesar de que algunas de ellas se nutran y cuiden de algún elemento en particular. Ellas tienen emociones y relaciones muy similares a las humanas, aunque con un sentido ético que se escapa a muchos de nuestra especie.


Cada familia de hada es única. Algunas son maliciosas e incluso peligrosas. Cada hada tiene su propia personalidad, estabilidad, talento, hábitos, gustos, etc. Las más vistas por los niños son las pequeñas hadas luminosas y danzarinas. su aspecto puede ser sólido o translúcido. Algunas veces se manifiestan en el espacio físico, pero la gran mayoría de veces somos nosotros quienes entramos a su Reino Mágico.

Entre las hadas, es posible verlas elegantes y también corrientes, humildes y amables o feroces, siniestras y traviesas. Sienten con intensidad tanto el dolor como el enojo, la alegría y el amor. Pero hay cosas comunes a todos los seres faéricos y son su pasión por cuidar la naturaleza, danzar y cantar. Les gusta hacer bromas y espiar a los humanos.

Dentro de el vasto mundo de las hadas existen dos subgrupos: las hadas que viven en comunidad, conocidas como hadas de tropa, y las solitarias. De las hadas de tropa se han ilustrado mucho sus famosas "rades" o desfiles, en las cuales todas van vestidas en sus mejores galas.

Si al entrar a un bosque con magníficos árboles, sentimos sobrecogimiento, se debe a la presencia de las hadas. Algunas de estas criaturas comparten su destino con los árboles y así adquieren características físicas del árbol al cual pertenecen. Algunos seres élficos son altas y delgadas doncellas y otros son viejecitos arrugados. Se diferencian de las damas blancas y de las damas verdes porque estas hadas son uno sólo con su árbol. Algunas son conocidas como Dríadas, Hamadríadas, Elfos del Bosque, Mujeres del Bosque, Trolls de los Bosques o Vily (en Bohemia, Hungría y Bulgaria).
Los árboles que se usan para los rituales mágicos son los que usualmente están "habitados" por espíritus del Otro Reino, tales como: fresno, roble, saúco, endrino, serbal, entre otros. Cada uno posee propiedades que las hadas emplean en sus hechizos y pueden compartir con los elegidos. Los habitantes mágicos defienden sus moradas, por lo que si se mata a un árbol, las consecuencias son nefastas para los perpetradores...

Fuentes: 
Edain McCoy, Guía de las hadas y otros seres fantásticos; Teresa Martin, Vida, secretos y costrumbres del mundo encantado de las hadas; Pierre Dubois, The Great Encyclopedia of Faeries.

lunes, 24 de marzo de 2008

¡La Primavera ya llegó!

El Equinoccio de Primavera llegó, anunciando el balance perfecto entre el día y la noche. Empieza a notarse un clima más cálido, noches más cortas (en el hemisferio norte) y un anhelo de unión. La fertilidad reina sobre los habitantes de la tierra, tanto animales como vegetales (los humanos tienen su propio ritmo). Se puede observar a las aves construyendo sus nidos y a los animales jóvenes apareándose. Posiblemente se divisen hadas afanándose en sus tareas, una vez han dejado atrás el letargo invernal.
Empieza la fiesta de los duendes, quienes gustosos atienden sus labores en una explosión de color y vegetación. Los espíritus elementales se sacuden y se despojan de su silencio y es posible entrar en contacto con ellos o sus travesuras en una tarde aparentemente perezosa. Ahora se extiende la invitación de la naturaleza hacia una época fecunda en creatividad, energía, ideas, vitalidad. Es posible que una idea o proyecto comience a cristalizarse.
Ostara, el sabbath del 21 de marzo o Equinoccio de Primavera, es el anuncio de resurrección, de nueva vida, del renacimiento de la fuerza vital -representada por el Sol- y de la fertilidad. Es hora de celebrar a las diosas del amor y la fertilidad (Afrodita, Ishtar, Astarté, Hator, Laksmi, Venus, Eostre, Ostara) y de los dioses (Osiris, Dionisios, Attis). Algunos de los símbolos que ha adoptado esta celebración, como los huevos de colores y el conejo, vienen de un mito de la diosa germana Ostara (equivalente a la sajona Eostre) que un día encontró un ave lastimada y, para sanarla, la transformó en conejo; pero la transformación no fue completa, ya que aún tenía la habilidad de poner huevos -que amorosamente llevaba a Ostara, delicadamente decorados (los huevos también simbolizan a la fertilidad y se comían ricamente decorados en la antigua Babilonia para los festivales de la primavera). Del mismo conejo se dice que era el consorte de la diosa y que tenía una libido muy desarrollada...

La diosa Ostara
Esperen un momento, ¡Jesus, el Cristo! ¡Por supuesto! Es Pascua, Semana Santa, Easter. ¿No es acaso lo mismo? De una forma u otra, para todos aquellos que celebramos la unión y la tolerancia entre religiones, sí es lo mismo. Esta época es el triunfo de la vida sobre la muerte o sobre la ilusión de la muerte... el ciclo de vida continúa. Vale acotar que la fecha de selección de la Semana Santa, es decir, del Domingo de Gloria (o de resurrección) está ligado directamente al Equinoccio de Primavera. Se elige la fecha considerando el primer domingo después de la primera luna llena que le siga al equinoccio... y después se cuentan para atrás los cuarenta días hasta Miércoles de Ceniza, y lunes y martes de carnaval...
Si bien en español Pascua viene del latín y significa "paso" y su relación directa es con la Pascua Judía, en inglés viene de Eostre, que era la diosa de la fertilidad de los sajones, cuyo nombre evoca el alba o nacimiento del sol. Ya que el sol nace por el Este que en inglés es East, de ahí viene Easter. En español no coincide el nombre, sí el significado, ya que la fecha se adoptó de varios cultos paganos: el renacimiento de la fuerza solar, que como Jesús, "trae la luz de la verdad y de la justicia divinas" (ya lo dijo San Jerónimo). Es también por esta razón por lo que el Sábado de Gloria (es decir, el Sábado Santo después de las cinco de la tarde) se realiza la bendición del agua y de la luz (o sea, de las velas). Así que para todas las religiones este es un momento de celebración y gozo.

Es un buen momento para plantar semillas y empezar su propio jardín de hierbas; unirse a la naturaleza en un largo paseo (sin olvidarse del paraguas), para alabar la belleza y el tesoro de la Gran Madre en su aspecto de Naturaleza. En el caso que deseen realizar un banquete especial, no olviden los productos lácteos, las nueces (a las que no sean alérgicos), flores, brotes, frutillas, y adornen sus casas con jazmines, rosas, violetas, peonías, irises, y narcisos... los que tengan otras opciones, como una buena Fanesca, ¡que les aproveche!
Fuentes: http://www.goddess.com.au/goddesses/Eostre.htm, www.wicca.com, "El anillo de las hadas" de Anna Franklin, www.religioustolerance.org/easter1.htm

martes, 4 de marzo de 2008

Las Doncellas del Mágico Reino Verde.

Para los verdaderos buscadores de hadas, el mundo ordinario se revela como un campo de infinitas posibilidades para el encuentro con estos seres mágicos. El corazón de la naturaleza es inmenso y penetrarlo es entrar al escenario de nuestra propia alma, para poder escuchar la canción mágica del mundo faérico. 

Un espacio que ha guardado desde siempre un aura mágica, ha sido el mítico "bosque". Al entrar a los bosques, levantamos el sutil velo entre los mundos y penetramos en el espacio inmenso de los sueños.

Los bosques, en especial lo que queda de impoluto en ellos, son los lugares comúnmente preferidos por las hadas. Se esconden en los claroscuros que nos confunden como si nos hallásemos dentro de un laberinto. Marcan las rutas con significados secretos y al seguirlas caemos más y más adentro del encanto del bosque que nos llama y nos rodea. Al perdernos entre los árboles, nos hallamos en camino de encontrar el Reino de las Hadas. A veces parece que aquellos gigantescos árboles, que nos sumen en la penumbra, atraen a los caminantes entre los mundos y nos invitan a perdernos y a penetrar en los secretos mundos del inconsciente. 
Como siempre, el que entra en el bosque con el corazón puro y buenas intenciones, nada teme; los demás aténganse a las consecuencias de su propia oscuridad y miedos.

Entre los muchos y maravillosos seres que podemos encontrar en los bosques son: 


También encontramos a las Damas Verdes. Se dice de ellas que han renacido de los destruidos y olvidados mundos antiguos, tan pronto como la naturaleza tomó otras formas. Estas doncellas emergieron del alma de la vegetación al amanecer, con el primer aliento del sol sobre la tierra. Surgieron de hojas, flores, musgo, escapando y a la vez retornando al/del espíritu que puebla los bosques.
Encontrar una dama verde es un indicio de vitalidad, energía, progreso y expansión.

Las damas verdes no deben su nombre al color de su piel, sino al de su ropa, que combina el verde en todas sus sombras. Ellas viven en el color de aquello que crece y por ello el verde es el color de los duendes. Las doncellas o damas verdes son las hijas de la luz. Se las suele confundir con otro tipo de hadas porque estos espíritus elementales han cambiado a través de los tiempos, tomando nombres y apariencias distintas, debido a que son seres muy antiguos. En su estado actual muy poco queda de inocencia y de silvestre. 

Viven alrededor de todo el mundo y son extremadamente bellas. En el pasado eran reverenciadas como diosas de los bosques y protectoras de la flora y la fauna del lugar donde habitaban y también guardianas de fabulosos tesoros.

Se dice de las Damas Verdes que al ser hijas de la luz son encantadoras e indescriptibles. Lastimosamente la mentalidad medieval las transformó en fantasmas y arpías, pero en realidad son seres llenos de bondad. Usualmente aparecen en las leyendas donde caballeros, príncipes y paladines caen perdidamente enamorados de misteriosas hadas, como Melusina.

Para los seres de los Reinos Mágicos, las Damas Verdes todavía son las guardianas del "espíritu del Reino Verde" y de la vida de los sueños, de las hadas y de las auroras. Sin ellas no habría campos verdes, hermosas flores ni arroyuelos cantarinos. No habría nada más que oscuridad y cenizas.

Fuentes: Pierre Dubois, "The Great Encyclopedia of Faeries"; Anna Franklin, "El Anillo de las hadas" .