miércoles, 11 de junio de 2008

Diosas solares: Amaterasu

Con la llegada del verano (muy a pesar del calentamiento global, aún se puede sentir el cariñoso calor estival y ver el cielo azul) empieza también el culto al sol. Ya que el cielo también es el reino de la madre, la creadora, presento a la diosa solar Amaterasu, cuya tradición domina el sintoísmo, desde hace cientos de años, sobreviviendo al confusionismo y al budismo. Su santuraio más conocido fue erigido en Ise en el siglo VII. La dinastía imperial japonesa remontaba sus orígenes a Amaterasu, cuya festividad se celebra en todo el país.

Amaterasu es la hija de la pareja primordial Izanami e Izanagi. Era tan deslumbrantemente brillante que al nacer la enviaron a los cielos. Ella representa la energía fundamental de la tierra, la calidez y la compasión. La diosa tiene dos hermanos Susano-wo y Tsuki-yomi, dioses de la tormenta y de la luna.

Amaterasu también es conocida como "Aquella que Brilla en los Cielos", "Ilustre Diosa" o "Reina de la Planicie del Cielo". A la diosa se la conoce como aquella quien sembró y cultivó los campos de arroz conocidos como inada, representando la fertilidad. También enseñó a los humanos a cultivar el trigo y los gusanos de seda, así como a tejer con un huso. Muchas de sus damas de honor y doncellas eran tejedoras.

El mito más conocido involucra a la diosa Uzume con un mensaje de sanación a través del humor. El mito es el siguiente:

Susano-wo en un momento de terrible borrachera por los celos que tenía de la popularidad de su hermana, destruyó los campos de arroz de la diosa y luego profanó su morada con sus excrementos. Tambié mató un caballo y lanzó sus restos a la habitación de tejido, rompiendo los husos y dañando los finos tejidos. La horrorizada Amaterasu fue atravesada con el eje de un huso, al igual que algunas de sus doncellas (algunos mitos dicen que las atravesó en la vagina). Por esta razón, deprimida y humillada, la diosa se recluyó en una cueva negándose a regresar a los cielos.

El mundo oscureció y se volvió fúnebre y los humanos empezaron a sentir mucha hambre. Para que saliera de la cueva fueron "ochocientos incontables" dioses y diosas, quienes adornaron un árbol a la entrada de la caverna con joyas, cintas y espejos. La diosa herrera fabricó un espejo especial también. Pero la profunda depresión de la diosa impedía que saliera o se moviera siquiera. Uzume, la diosa de la alegría, concibió un plan. Dio la vuelta a una bañera e interpretó una danza ritual. El baile se volvía más y más frenético, por lo que la diosa comenzó a desvestirse y bromear. Abriéndose el kimono mostraba sus senos y los dioses se desataron en risas.

Amaterasu curiosa por el jolgorio y las carcajadas salió a la entrada de la cueva donde vio su reflejo en el gran espejo que estaba allí apostado. Deslumbrada por su propio brillo, no vio cuando los dioses cerraron la puerta de la cueva. Su tristeza fue disipada por el jolgorio y buen humor a su alrededor regresando a su hogar y destarrando a Susano-wo. El mundo volvió a brillar.

Fuentes: Shahrukh Husain, La Diosa

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