martes, 20 de septiembre de 2011

El equinoccio otoñal o la estación de la gratitud

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¿Cómo transformar cualquier momento en apariencia ordinario en uno de plenitud? A través de la gratitud.

La gratitud tiene un significado profundo que nos transmite: "una vida llena de Gracia". Una vida tan llena de bendiciones que es jubilosa, es decir, llena de júbilo, de gozo, de una imperturbable felicidad.

Veinte y uno de septiembre: Mabon o Herfest coinciden con el equinoccio de septiembre. En el hemisferio norte coincide con el incio de la cosecha, que es un motivo de cerebración. Otro motivo de gozo es que el día y la noche nuevamente están equilibrados, la oscuridad y la luz están en un punto medio. Si bien, las noches se hacen más largas y los días más cortos y el clima más frío, en general es un momento para saborear las recompensas de la vida, el éxito y la abundancia.

Es un momento real
de acciones de gracias, de reconocimiento de las bendiciones que recibimos diariamente, de la suerte que tenemos de compartir este momento en un abrazo universal de bienaventuranza y también es un momento de sacrificio y transformación. Ha llegado el fin de los días luminosos y ha llegado el momento de cambio. ¿Qué vamos a dar, a sacrificar, para que se produzca este cambio? ¿Qué es lo que vamos a dejar?

Es también un buen momento para reflexionar sobre lo que estamos cosechando, lo que hemos sembrado, lo que queremos sembrar. Descansemos un momento, celebremos lo que tenemos, demos gracias a la Divinidad por su abundancia, compartamos lo que podamos con todos los reinos (angélico, elemental, animal, vegetal, mineral y por supuesto, humano), y preparémonos para el nuevo ciclo que se inicia.

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