sábado, 19 de septiembre de 2009

Besando sapos

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Ultimamente mi cuento favorito es El Príncipe Rana. La historia de la princesa que besa a la rana y ésta se transforma en un apuesto príncipe, es la versión más dulce y tal vez cursi del cuento. En verdad el sapo no es precisamente un santo, sino que encuentra la manera de chantajear a la princesa, por demás superficial y vanidosa al extremo, para comer de su plato y dormir con ella. Si se piensa detenidamente en los detalles del cuento, quitándole todo el romanticismo, como en verdad lo pretendían los hermanos Grimm por allá por 1810, el cuento no narra precisamente una historia romántica y mágica, sino una historia de transformación, lealtad y madurez.

María Tatar dice que es la pasión y no la compasión la que transforma al sapo en príncipe. En la versión de los hermanos Grimm la princesa lanza al sapo contra la pared cuando éste pretende dormir con ella, al contrario que el consabido beso, que es una versión inglesa, más adaptada a la época victoriana.


También se dice que es un cuento de naturaleza sexual, adapatado para la época, aunque como todos los cuentos de hadas, dirigido a un público adulto y no infantil. La historia narra que el sapo quiere dormir con la princesa, amanece convertido en príncipe y se casa con la princesa. En todo caso, es este hecho el que transforma a la princesa de niña mimada a mujer. Como todo, no por tener relaciones sexuales te conviertes en mujer, ni por casarte, pero para la época, el rito del matrimonio como un pasaje a la madurez y a la sociedad adulta independientemente de la edad (por allá por los siglos diecinueve, dieciocho, diecisiete o antes).

En una versión más antigua del cuento, el sapo convertido en príncipe le da a su prometida un pañuelo bordado con sus iniciales y le dice que si las letras se tornan rojas, él le ha sido infiel, y se marcha a su reino. Las letras se tornan negras, por lo que la princesa y sus hermanas deciden vestirse como hombres e ir al reino del príncipe. Pasan por varias pruebas, para no ser reconocidas y tienen éxito en ir en el mismo coche del príncipe (suponemos que en la parte de atrás como lacayos), donde éste iba con su "falsa novia". Mostrando su naturaleza dual, cual anfibio. Se escucha un craaaak terrible, por lo que creen que el coche se está rompiendo, entonces la princesa se quita el disfraz y le dice que es su corazón el que se rompe, ya que su "bienamado" ha roto su promesa. El príncipe reconoce a su "verdadera novia" y se casa con ella.

En esta versión, más completa, hay una transformación total de la princesa. Además de la transformación obvia del sapo en príncipe, hay una más importante, que es la del final. El príncipe reconoce a su verdadera novia, reconoce que ha faltado a su promesa y a su verdadero amor y regresa con la princesa. Esta versión, menos romántica en el sentido pasivo de la palabra, desde un punto de vista jungiano reconoce el valor de ambos personajes principales de la historia para que haya un desenlace feliz. Es decir, tanto de la parte masculina de la personalidad como de la femenina. Suponiendo que se vea solamente desde la perspectiva de las mujeres, sería tanto el ego de la mujer como su animus. Un primer paso hacia la individuación. Algunos autores han propuesto también que es el asumir las partes menos desarrolladas de la psyche o incluso las desconocidas (la integración de la sombra representada por el sapo). En todo caso, es la actitud activa y no sólo la receptiva, la que transforma.

La famosa frase: "hay que besar un montón de sapos antes de encontrar a tu príncipe" o la idea de que el valor y la belleza interna es lo que cuenta y no las apariencias; o inclusive la noción moralista de "cumplir con las promesas", en sí mismas no son malas interpretaciones del cuento, sólo un poco superficiales, algo carentes en sí mismas. A la final, ¿a quién realmente le debe la princesa su fidelidad? a sí misma! Es decir, es la falta de sentido común, o una personalidad narcisista o incluso el hecho de que todavía es una niña inmadura y mimada, lo que hace que la princesa le dé más valor a un juguete (la bola de oro que perdió en el estanque) que a sus joyas o a su palabra. Porque la princesa nunca pensó en cumplir con su palabra... ¿Conocen "princesas" así?

Lo fundamental en la historia es la lealtad a sí misma y por lo tanto a la palabra dada, a los compromisos hechos y no tomados a la ligera, a la responsabilidad por la vida propia y a no venderse por cosas sin valor, a ir en busca de lo que una quiere. Porque o terminas besando un montón de sapos (y enfrentémoslo, qué asco!) o te transformas tú misma en una rana (animal baboso y anfibio que come moscas). Además la pasión nunca está de más en la vida!

3 comentarios:

animus_in_vitro dijo...

Despues de algunos eones regreso a visitarte amiga Oonagh.
Realmente muy entretenida y valiosa la entrada de hoy. Siempre me han gustado los análisis de estos cuentos; ya que demuestran más profundidad y simbolismo en su estructura original que en las versiones popularizadas de los hermanos Grimm. ESTA VEZ USASTE DENTRO DE TU ANALISIS EL TERMINO ANIMUS . . . XD.
Bueno me despido siempre deseándote lo mejor y esperando más de tus raciones de este hermoso mundo que a más de uno nos tiene tan maravillado.

Oonagh dijo...

Me alegra tanto que te haya gustado como entretenido la entrada de hoy. Espero poder seguir trayendo más y más cosas de este mágico mundo.

Oonagh dijo...

A veces creemos que besamos sapos, pero ¿qué tal si los sapos somos nosotros? ¿Qué pasaría si en realidad ese sapo es justo lo que necesitamos?

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