martes, 12 de febrero de 2008

Imbolc, la diosa Brighid y la invitación a la renovación.

En el hemisferio norte, al rededor del 2 de febrero se empiezan a derretir las primeras nieves, o al menos así era antes del cambio climático. Es señal del inicio de la primavera, que se celebrará en su pleno el 21 de marzo. Los animales tienen sus primeras crías y fluye la leche de la vida de sus ubres. Es tiempo de la bendición de la semilla y marca el punto central de la mitad oscura del año. Estamos frente a la sagrada celebración celta de Imbolc. La belleza de esta celebración se centra en la preparación para el crecimiento y la renovación. Otros festivales que se aproximan a esta fecha son: el Disting teutónico, que se celebra el 14 de febrero; la fiesta romana de la diosa Februa o también el día de Santa Brígida que fue la faz que adquirió la fiesta de la diosa Brighid; también la Virgen de la Candelaria o la Purificación de la Virgen después de haber dado a luz a Cristo.

En este sagrado día de Imboc se honra a la Diosa en su aspecto de Doncella, por lo tanto esta celebración es para todas las representaciones de la divinidad en su aspecto de Vírgenes y también los dioses del amor y la fertilidad. Es un momento para dejar atras lo viejo y hacer un espacio para lo nuevo. Esta época indica el surgimiento de energías poderosas de purificación, frescura y originalidad. Es un buen momento del año para bendecir velas, dado que representa el traer a la vida (metafórica y literalmente) la luz.

La diosa principal de la celebración de Imbolc es Brighid, quien como ya lo dije, más tarde fue cristianizada como Santa Brígida, cuya historia era que había fundado el monasterio de Kildare. Los romanos la asociaron con la diosa Juno y por ello se la conoce como "reina del cielo", lo cual la asocia con la Virgen. Se dice de ella que ayuda a los nacimientos tanto de humanos como de animales, da a luz a los nuevos brotes, y a las campanillas blancas que aparecen a través de los mantos de nieve. Es la guardiana de los pozos y las fuentes, de la tierra y de naturaleza.
Ella es también la diosa de de la fertilidad, tanto natural como creativa y por lo tanto la patrona de los poetas y los artistas. Cuenta la historia que cuando Brighid llegó al mundo, una torre de llamas se levantó desde su cabeza hacia el cielo. Los antiguos celtas y los posteriores primeros cristianos guardaban el fuego sagrado de Brighid. Fuego que por cierto era celosamente guardado sólo por mujeres... con una terrible maldición hacia cualquier hombre que se acercara al recinto sagrado. Este aspecto es muy similar a la Vesta romana y a la Hestia griega. Como diosa del fuego también se la asocia como diosa de la forja y de los metales. También se la considera diosa de todas las cosas de dimensiones superiores tanto físicas (montañas, tierras altas) y también actividades y estados elevados de conciencia como la sabiduría, excelencia, perfección, inteligencia y elocuencia poética. Los romanos que conquistaron las islas británicas asociaron estos aspectos de la diosa con Minerva.
Brighid también es diosa de la curación, de la sabiduría druídica y de las habilidades en el arte de la guerra, por lo que se le equipara a la diosa griega Atenea. Debemos recordar que los celtas eran un pueblo valiente y guerrero; sus mujeres eran feroces y la diosas guerreras predominaban. No temían a la muerte, ya que creían en la reencarnación.

Las implicaciones de la diosa Brighid en el misterio interior es muy compleja. Ya que representa tanto al agua como al fuego da cuenta de la necesidad de cambio y transformación, representadas por el agua; como de la creatividad y el crecimiento del mundo interior, representado por el fuego. Ella personifica la sabiduría que viene tanto del inconsciente como del supraconsciente, y nos llama a desarrollar la práctica de la receptividad, tanto en las artes como en la toma de conciencia de nuestros símbolos internos que surgen en los sueños y las fantasías. El cuidado de la tierra, la agricultura y la poesía simbolizan la necesidad de atender la fertilidad interna. Para mantener una vida plena, la creatividad es la clave. Una vida rígida y rutinaria crea una vida interior agreste. Los antiguos creían que los regalos de la facultad de expresión eran solamente un préstamo divino, por lo que hay que aprovecharlos.
Desde su cabeza irradia una llama que la relaciona con la mente y la inteligencia, por lo que es la patrona de los estudiosos e investigadores. Una de las implicaciones de esta asociación es la del aprendizaje como servicio a las divinidades. Ella también protege a los viajantes del mundo exterior y los de los mundos interiores.

En las narraciones populares, Brighid en su forma de hada, debe expulsar a la Hechicera del Invierno y recuperar la primavera. Los primeros deshielos y lluvias de los meses de enero y febrero se creían que purificaban la Tierra. Muchos duendes empiezan a salir de sus refugios invernales... La hechicera de Manx, llamada Caillage Ny Groagmagh o "Anciana de la Desolación", sale a observar también. Si el tiempo es bueno, adopta la forma de una gigantesca ave y recoge leña para calentarse durante el verano. Si es húmedo, se queda en casa y sin leña, por lo que deberá hacer que el resto del año sea soleado para que se seque la madera.

La belleza y complejidad de esta diosa bien merece una segunda entrega...

Fuentes: en.wikipedia.org/wiki/Brigid, "El anillo de las hadas" de Anna Franklin .

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