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martes, 30 de mayo de 2017
Las selkies nos llaman a cantar “La canción del mar”
© Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.
La segunda película animada del director Tomm Moore, Song of the Sea o La canción del mar es maravillosa.
Además de la sensibilidad con la que se desarrolla esta historia fantástica, la
relación entre los personajes está cargada de emociones, a veces
contradictorias. En esta película el amor de familia trasciende los límites
humanos, hacia un mundo lleno de selkies, seres pequeños, mitos irlandeses y la
aparición especial de la diosa celta Macha. Se hace un paralelismo entre el
mundo mítico-mágico y las situaciones de la vida real, donde solamente un
camino heroico y un proceso de reconocimiento y perdón pueden lograr el regreso al hogar.
Los personajes principales son Ben de diez años, su hermana pequeña,
Saoirse - quien no habla - y el padre de
ambos. Todos viven en un faro, en una isla lejos de la ciudad, donde vive su
abuela. La relación entre Ben y su pequeña hermana Saoirse está marcada por el
dolor de la “muerte” de su madre y la imposibilidad del padre de superar este
duelo. En el sexto cumpleaños de Saoirse aparece la abuela paterna, que es un personaje
con las mejores intenciones, pero no los mejores métodos, y ella es el motor
que permite que la historia se desencadene.
Esta historia dulce y angustiosa en igual medida, está enmarcada en los
dibujos hechos a mano, la coloración en acuarelas y los efectos hábilmente
elaborados. La narración se vuelve algo encantador y realzan la magia del
relato. Esta fábula tiene lugar durante Halloween, ese tiempo mágico en el cual
se abren las puertas entre los mundos, además tiene referencias al folklore y
mitología irlandeses.
La película está dirigida hacia un
público infantil, pero los adultos podemos disfrutarla también. Si no la han
visto, es hora de verla. También les invito a disfrutar de la primera película del
mismo director, El secreto del libro de
Kells, que tiene también notas maravillosas y mágicas y así como La canción del océano, está ambientada
en Irlanda. Por cierto, ambas películas fueron nominadas al Oscar, lo cual
puede no significar mucho, pero habla bien de su reconocimiento internacional.
jueves, 11 de mayo de 2017
La insondable Baba Yaga
![]() |
| © Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide. |
HABÍA UNA VEZ, empiezan los cuentos de hadas, llevándonos a maravillosos lugares e inesperadas aventuras.
Pues bien, en mi camino me he encontrado con varios analistas de los cuentos de hadas, personas dedicadas a entender su función en la literatura, en la cultura y en la psicología. Algunos de estos estudiosos han encontrado en sus indagaciones arqueológicas, una relación directa entre las hadas, las diosas y las brujas hace mucho tiempo, hacia el neolítico. Y no es de extrañar que las diosas antiguas hayan dado paso a las hadas y las brujas, aunque éstas pueden haber coexistido con las diosas, quién sabe. En todo caso, las brujas en muchos cuentos y leyendas fungen como hechiceras, doctoras, parteras, psicólogas, compañeras, madres, hijas, hermanas, amantes, esposas, etc. Un buen día construyen mundos y al siguiente los destruyen con venganza.
En su libro, El irresistible cuento de hadas, Jack Zipes, de manera erudita y citando múltiples fuentes, señala que siempre ha existido una relación fuerte entre las diosas, las hadas y las brujas. Añade que muchos cuentos de hadas pues no tienen hadas, sino brujas. Al parecer las historias que hemos heredado fueron recopiladas y transformadas en la Edad Media y posteriormente en el siglo XIX, escondiendo en gran parte su origen pagano, pre grecorromano. Dado que América Latina tiene un sincretismo algo distinto, según mi experiencia, brujas y seres mágicos conviven con nosotros en la ciudad y en el campo, por lo que una bruja buena puede ser su vecina y El Duende se pelea a golpes con los borrachos...
La bruja más famosa y tal vez la más estudiada es la eslava Baba Yaga. Su presencia en las historias rusas, bielorusas e ucranianas tiene por lo menos 300 años. Vive en el bosque, lo cuida y protege, así como a los animales que allí habitan. Según Zipes, "Una Baba Yaga es inescrutable y tan poderosa que no les debe fidelidad al diablo, a Dios, ni siquiera a sus narradores...Es una mujer dueña de sí misma, una madre partenogénica, y decide caso por caso si ayudará o matará a la gente que llega a su choza, que se desplaza sobre patas de gallina".
La doctora Joanna Hubbs en su libro, Mother Russia: The Feminine Myth in Russian Culture, relaciona a las rusalki con la Baba Yaga, y sin embargo representan a la Diosa triple, a la Madre Tierra en sus múltiples facetas y a la naturaleza como dadora de vida y devoradora. Las rusalki son figuras femeninas jóvenes, atractivas y virginales, sacerdotisas, señoras del bosque y de la caza, criaturas aladas, dadoras de fertilidad, bailarinas y peligrosas. Por un lado, las rusalki, son ninfas, sirenas y espíritus del bosque y Baba Yaga representaría una especie de rusalka mayor, la mujer sabia y bruja. Ambas figuras, la rusalka y la bruja, son generosas y mortales en igual medida. Juntas representan el ciclo de la vida y en algunos cuentos maravillosos (por su contenido mágico) se fusionan en una sola, ejerciendo funciones de iniciadora, benévola y malévola a la vez.
La Baba Yaga siempre pondrá a prueba a quienes se acerquen a ella, hombres o mujeres, si considera que merecen su consejo y su ayuda. Si no lo merecen, los comerá. Nuevamente nos encontramos frente a una figura que asiste al inocente en su camino hacia la transformación, como en el cuento de La zarevna-rana. Yaga es la guardiana del umbral entre este mundo y el "otro" y promueve la iniciación del héroe o la heroína y el desarrollo de la historia. Es una figura de enormes poderes y no debe ser tomada a la ligera, por su naturaleza inescrutable. Es un ser antiguo y amoral, a lo mejor sea la personificación de la naturaleza misma, por lo que se opone a la naturaleza corrupta del narrador de sus cuentos y los devenires inestables de las culturas humanas.
lunes, 23 de enero de 2017
Cerridwen y el caldero de la transformación
(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.
Del mito tenemos que no sólo es necesario tener los ingredientes que queremos en nuestra poción, en el caldero de la vida, sino que se debe trabajarlos con atención, concentración y cuidado, como la trece lunas y un día en el cual trabajó Cerridwen y el pequeño Gwion. Para poder ver el resultado del trabajo de creación espiritual se requiere pasar por varias pruebas, que pueden parecer insuperables. Por último, la poesía es un lenguaje y un espiritual y todos los que buscamos el conocimiento y la sabiduría, podemos encontrar que el camino que lleva a Gwion a convertirse en Taliesin, está en el trabajo y seno de la Diosa.
https://www.nataliedevick.com/#/kaltes-eis/
Las cosas no son como deben ser,
son como son. Son como las hemos hecho, como las hemos construido poco a poco,
día tras día, por años. Por ello, ya que nada es permanente en este mundo
cambiante, tenemos siempre la oportunidad de crear nuestra vida como queremos
que sea y darle la forma que queramos.
Podemos mirar la vida como un
gran caldero sensual y mágico, lleno de colores, olores, sabores, texturas y
formas. Todos estos elementos son sagrados y forman nuestra cotidianidad. Combinados
de diferentes maneras son hechizos que alteran nuestra realidad, si estamos
dispuestos a permitírnoslo. Si aceptamos la oscuridad, viviremos enfocados en ella.
Si vivimos cegados por la luz, no veremos nada. Si entendemos la dificilísima
dualidad del mundo, experimentaremos una realidad más amplia.
Hemos hecho la vida de una
manera. Nos la hemos hecho tal como la vivimos ahora. En este momento de nuevos
comienzos, podemos meter en el gran caldero los nuevos ingredientes que
queremos usar para crear un hechizo de amor a la vida y de cambio positivo. Lo
importante es mantener el caldero siempre bullendo, en movimiento y no perderlo
de vista.
El caldero,
símbolo de la Diosa en el panteón celta, ejemplifica la regeneración, es el
útero simbólico, en el cual la Diosa revivía a los guerreros muertos en
batalla, de la noche a la mañana. Posteriormente fue cristianizado y se asoció
y reemplazó con el santo Grial. Las diosas celtas Cerridwen, Brigit y Branwen
comparten este símbolo.
Cerridwen era la diosa galesa de
la regeneración, la sabiduría y la inspiración. El camino de esta diosa,
frecuentemente asociada al aspecto de la anciana, es difícil, ya que representa
el aspecto más oscuro de la Diosa. Ella puede brindar conocimiento, verdad y
sabiduría, que a su vez son la fuente de la poesía; sin embargo, pondrá a
prueba a los aspirantes, puesto deben probar si se merecen aquello que buscan.
Como maestra puede tomar cualquier forma y presentarse ante el o la aspirante
como una prueba física o psíquica. Su camino es el de la transformación
absoluta, tal como se relata a continuación:
Cerridwen vivía en una isla
situada en el lago Tegid de Gales con sus dos hijos: Creidwy, su bellísima y
luminosa hija, y Afagdu, feo, oscuro y malvado. La Diosa, como madre que era,
sufría por el infortunio de su hijo, por lo que decidió elaborar una poción
mágica para su amado hijo, que le daría un alma hermosa y poseería los dones de
la sabiduría y la inteligencia.
Dentro de su enorme caldero
combinó hierbas sagradas, risas de niño, cantos de aves, historias
maravillosas, agua pura de manantial y lo puso al fuego de troncos de roble,
fresno y espino. El contenido tenía que cocerse por trece lunas llenas y un
día. Se acercaba la fecha y Cerridwen fue a buscar el último ingrediente que le
faltaba, el primer narciso florecido durante la última luna llena.
Para que
cuidara de la poción llamó a un niño llamado Gwion y le advirtió que no debía
perderse una sola gota y que ella lo sabría si él se descuidaba. El pequeño se
subió a lo alto de un viejo tronco de roble y con un gran palo de escoba meció
la poción sin parar. Pero el tronco era viejo y podrido y se rompió. El pequeño
cayó y el círculo de madera del fuego se proyectó hacia arriba haciendo hervir,
burbujear y salpicar el contenido del caldero. Tres gotas saltaron y quemaron los
dedos de Gwion, quien se los metió a la boca, para aplacar el dolor.
En ese mismo momento sus ojos se
abrieron de par en par y oyó todo lo del mundo y conoció todos los misterios.
Vio el futuro y comprendió el pasado y supo que cuando volviera Cerridwen se
pondría furiosa, puesto que él, un mortal, poseía los dones que ella había
reservado para su hijo. Por ello se transformó en liebre y corrió rápidamente.
Al instante la Diosa supo la verdad y fue tras el pequeño, transformada en
galgo, con sus rojas mandíbulas persiguiendo la blanca cola de la liebre. Gwion
llegó a un río y se transformó en salmón, pero Ella se transformó en nutria y
nadó veloz tras el pez. Entonces él se convirtió en una paloma y voló alto en
el cielo, pero la diosa se transformó en halcón y con sus garras estuvo a punto
de atrapar a la pequeña ave, que se transformó en un grano de trigo y cayó en un
granero. Ella entonces se volvió una gallina negra, lo buscó entre todos esos
granos. Lo encontró y se lo tragó.
Al volver a su forma de Diosa, el
grano en su interior se transformó en un bebé, al cual llevó en su vientre por
nueve meses. Cuando nació no pudo hacerle daño, pues era su hijo, por lo que lo
dejó en una mágica cuna, flotando sobre las resplandecientes aguas de un lago.
Lo encontró un príncipe, quien lo adoptó, lo nombró Taliesin y lo crió como su propio hijo. Cuando
creció, fue el más famoso de todos los poetas, hasta el punto que los sabios y
los necios viajaban de todos los confines de la tierra para escuchar sus
maravillosas odas.
Del mito tenemos que no sólo es necesario tener los ingredientes que queremos en nuestra poción, en el caldero de la vida, sino que se debe trabajarlos con atención, concentración y cuidado, como la trece lunas y un día en el cual trabajó Cerridwen y el pequeño Gwion. Para poder ver el resultado del trabajo de creación espiritual se requiere pasar por varias pruebas, que pueden parecer insuperables. Por último, la poesía es un lenguaje y un espiritual y todos los que buscamos el conocimiento y la sabiduría, podemos encontrar que el camino que lleva a Gwion a convertirse en Taliesin, está en el trabajo y seno de la Diosa.
Bibliografía:
CUROTT, Phyllis, El Diario de una Bruja, Ed. Robinbook, Barcelona, 2004.
HUSAIN,
Shahrukh, La Diosa, Taschen, Singapore, 2006.
ALBERRO, M.,
“La diosa de la soberanía en la religión, la mitología y el folklore de los
celtas y otros pueblos de la Antigüedad”, Anuario Brigantino 2003, nº 26
CERRIDWEN´S OIL
en https://moonflowermagick.com/listing/268536677/cerridwen-oil-13oz-glass-roll-on-goddess
THE BIRTH OF
TALIESIN, en http://www.chalicecentre.net/cauldron-of-changes.html
viernes, 11 de marzo de 2011
Un cuento inuit, el video
(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.
Este es un video animado de la mujer esqueleto, en inglés con traducción al francés. Espero que lo disfruten. El cuento está en: http://diosasyhadas.blogspot.com/2007/07/un-cuento-inuit.html
Este es un video animado de la mujer esqueleto, en inglés con traducción al francés. Espero que lo disfruten. El cuento está en: http://diosasyhadas.blogspot.com/2007/07/un-cuento-inuit.html
miércoles, 18 de julio de 2007
Un cuento inuit
Los inuit, generalmente conocidos como esquimales, son un pueblo indígena que habita las zonas árticas de Groenlandia, Canadá, Rusia y Alaska. A los inuit no les gusta ser llamados esquimales, ya que consideran que es un término peyorativo. Aunque según la Conferencia Circumpolar Inuit, no se puede generalizar bajo un sólo nombre a los indígenas Inuit y a los de Siberia y Alaska que son Yupik, lingüísticamente y etnológicamente diferentes, ya que son una cultura en peligro (como muchas otras en todo el mundo, porque no solamente estamos perdiendo biodiversidad, sino también la riqueza que caracteriza la diferencia, la riqueza cultural, lingüística y étnica), se organizan juntos en la Conferencia Circumpolar Inuit para defender sus derechos!
Los inuit viven una vida en condiciones difíciles y peligrosas, debido a los animales salvajes y las condiciones mismas de su hábitat. Los inuikshuk como la foto de la izquierda, son pequeños montículos de piedras, apoyadas unas sobre otras, sin nada que las sostenga y utilizadas por los cazadores y los niños, para no perderse en las largas caminatas que realizan para encontrar animales. Los inuit, gracias a los largos inviernos polares, tienen una rica mitología, especialmente ligada al mar, de donde proviene su alimento y su vestimenta, principalmente. Practican el shamanismo y su deidad principal es Sedna. Al shaman o chamán de la tribu le llamana "angakut" y es quien media entre el mundo material y el espiritual, para mantener el equilibrio entre ambos. Es por ello que se ha llamado a su forma de espiritualidad como "animista", ya que consideran que el mundo está habitado por diferentes seres espirituales.
A partir de un poema oral (inuit) de cinco versos contado por Mary Uukalat, Clarissa Pinkola-Estés lo transformó en un cuento literario llamado "La Mujer Esqueleto", resumido aquí. Este cuento trata sobre el amor. Ese amor esquivo, incomprensible y cíclico. El amor en los cuentos en general es tan impactante y directo, usualmente fiel y profundo, con vínculos irrompibles, hasta en los peores momentos, por lo cual los personajes viajan años y leguas, a pesar de los conflictos y desacuerdos, a pesar de los duros inviernos, de los depredadores, de las brujas malvadas o de las formas extrañas que tomen los amantes (bestias, sapos, ciervos...) es un amor que perdura. A ese Amor, este cuento:
La Mujer Esqueleto:
Una joven mujer fue arrastrada por su padre a un acantilado y arrojada al mar, por algo que había hecho y era reprobable (como Sedna). Allí abajo su esqueleto, despojado de carne por los peces, daba vueltas y vueltas en medio de las corrientes. Un día, un pescador que se había alejado mucho de la zona donde habitualmente pescaba y no conocía aquel lugar, hundió su anzuelo en el agua y pescó a la Mujer Esqueleto. El pescador pensó que había atrapado un pez muy gordo, mientras luchaba con el enorme peso que colgaba del anzuelo. Cuanto más él se esforzaba, más se enredaba la de abajo con el sedal, a pesar de que se resistía a éste. Así el pescador, que se había dado la vuelta para recoger la red, no vio como surgía la calva calavera de entre las olas. Cuando el joven se dio la vuelta, todo el cuerpo de la mujer estaba colgando de un extremo del kayak.
El hombre gritó del susto. La golpeaba con el remo para desengancharla y remando como un desesperado huía de ella, pero como estaba enredada en el sedal no la podía dejar. Mucho se esforzó en dejarla atrás zigzagueando con el kayak hasta llegar a la orilla. Se bajó de su kayak con la caña de pescar y corrió, pero vio que la Mujer Esqueleto le perseguía, todavía prendida al sedal. El hombre corrió y corrió, pero ella lo segúia por todas partes, a pesar de los obstáculos. finalmente el hombre llegó a su casa de hielo (un iglú) y avanzó hacia el interior sollozando. Se acostó en la oscuridad mientras el corazón le latía en el pecho, pensando que estaba a salvo...por fin.
Pero al encender su lámpara de aceite de ballena la vio acurrucada en un rincón sobre el suelo de nieve de su casa, con un talón sobre el hombro y un pie sobre el codo. Más tarde, sin saber cómo explicarlo, se sintió invadido por una cierta compasión y hablándole con dulzura, la desenganchó de su sedal. Trabajó en ella hasta bien entrada la noche y la cubrió con unas pieles para que entrara en calor, acomodándole los huesos como debieran estar los de un ser humano. Se alejó un poco y mientras untaba con aceite la valiosa madera de su caña de pescar y enrollaba el sedal la veía. Ella no se atravía a decir ni una sola palabra, temiendo que el pescador la arrojara de allí, y rompiera todos sus huesos en pedazos.
El hombre sintió sueño y se deslizó debajo de su pieles. empezó a soñar y una lágrima escapó de sus ojos, como si soñara algo triste o nostálgico. La Mujer Esqueleto al ver el brillo de la lágrima bajo el resplandor del fuego sintió, de repente, mucha sed. Se acercó al hombre dormido y acercó la boca a la lágrima. La pequeña y solitaria lágrima fue como un río y ella bebió y bebió hasta saciar su sed de muchos años. Después se tendió a lado del hombre e introdujo su mano en el interior del pecho del hombre dormido y le sacó el corazón, que palpitaba tan fuerte como un tambor. Ella se incorporó y empezó a golpearlo por ambos lados y se puso a cantar. Y mientrás más cantaba más se llenaba su cuerpo con carne. Pidió cantando cabello, buenos ojos y unas manos rollizas. Pidió cantando la hendidura en la entrepierna y unos pechos grandes para dar calor y envolver y todas las cosas que necesita una mujer. Y cuando terminó, pidió cantando que desapareciera la ropa del hombre dormido y se deslizó a su lado en la cama, piel contra piel. Devolvió el gran tambor al cuerpo de su dueño y así ambos se despertaron, abrazados uno junto al otro, enredados el uno en el otro, después de pasar la noche juntos, de una manera buena y perdurable.
La gente que no recuerda la razón de su mala suerte dice que la mujer y el pescador se fueron y, a partir de entonces, las criaturas que ella había conocido durante su vida bajo el agua, se encargaron de proporcionarles siempre el alimento. La gente dice que es verdad y que eso es todo lo que se sabe...
De Baba Yagá a la Cailleach
Baba Yagá, la bruja de los cuentos del folklore ruso, es mucho más que un personaje tenebroso, en realidad tiene un profundo significado para todos aquellos arqueólogos de la psique. Si bien, se puede encontrar mucha información que la describe, ésta es una pequeña descripción sacada de un cuento:
Baba Yagá es una criatura espantosa. Viaja en una caldera en forma de almirez que vuela sola y ella impulsa la caldera con un remo en forma de mano y barre las huellas que deja a su paso con una escoba hecha con el cabello de un muerto. Baba Yagá tiene largo cabello grasiento y enredado, con una nariz curvada hacia abajo que se junta con su larga barbilla juntada hacia arriba. Su piel está cubierta de verrugas y sus dedos tienen unas largas y negras uñas que son muy gruesas. Ella vive en una casa, que está sobre unas patas de gallina enormes, de color amarillo y muy escamosas, que gira y da vueltas, bailando alocadamente. Los goznes de las puertas y las ventanas están hechos con dedos de manos y pies humanos y la cerradura de la puerta de entrada es el hocico de un animal lleno de afilados dientes. (descripción en el cuento: Vasilissa, en el libro "Mujeres que corren con lobos" de Clarissa Pinkola-Estés) Baba Yagá se alimenta de carne humana, a veces de niños. Tiene sirvientes invisibles y controla a tres jinetes: uno que viste de blanco y cabalga sobre un corcel blanco; el segundo es rojo y tiene un caballo rojo y el tercero es negro y cabalga sobre un caballo negro y representan el Día, el sol Naciente y la Noche respectivamente.


Baba Yagá es una criatura espantosa. Viaja en una caldera en forma de almirez que vuela sola y ella impulsa la caldera con un remo en forma de mano y barre las huellas que deja a su paso con una escoba hecha con el cabello de un muerto. Baba Yagá tiene largo cabello grasiento y enredado, con una nariz curvada hacia abajo que se junta con su larga barbilla juntada hacia arriba. Su piel está cubierta de verrugas y sus dedos tienen unas largas y negras uñas que son muy gruesas. Ella vive en una casa, que está sobre unas patas de gallina enormes, de color amarillo y muy escamosas, que gira y da vueltas, bailando alocadamente. Los goznes de las puertas y las ventanas están hechos con dedos de manos y pies humanos y la cerradura de la puerta de entrada es el hocico de un animal lleno de afilados dientes. (descripción en el cuento: Vasilissa, en el libro "Mujeres que corren con lobos" de Clarissa Pinkola-Estés) Baba Yagá se alimenta de carne humana, a veces de niños. Tiene sirvientes invisibles y controla a tres jinetes: uno que viste de blanco y cabalga sobre un corcel blanco; el segundo es rojo y tiene un caballo rojo y el tercero es negro y cabalga sobre un caballo negro y representan el Día, el sol Naciente y la Noche respectivamente.
Por otro lado, muy lejos geográficamente de Baba Yagá vive la Cailleach o Hechicera Azul, conocida en el folklore irlandés y escocés. Es conocida en gaélico como Cailleach Bheur. Cailleach significa "velada" y bheur significa "azul", hoy en día son términos utilizados para designar una bruja o hechicera de piel azul. Existen otras cailleachs en Escocia e Irlanda y algunas variedades de brujas azules en Inglaterra y Gales. Existen múltiples narraciones que se refieren a ancianas feas y ajadas, a veces hechiceras, otras duendes, que traen la enfermedad, el invierno o la muerte. La Cailleach Bheur mora en los Montes de Ben Nevis, piedras caidas de sus cestos formaron las islas Hébridas (aunque tengo una narración que describe como su deseo por Daghda, el padre del pueblo de los tuatha de-danaan, en una orgiástica y gozosa masturbación dio lugar a piedras y peñascos, además de montañas, mesetas, islas y más).
Se considera que su cara es azul a causa del frío y sus cabellos blancos como la nieve y la escarcha. Tiene una vara de acebo que está coronada por una calavera de cuervo y que al tocar a alguien con este palo, morirá. Sus poderes crecen desde el primero de noviembre y decrecen hasta el primero de mayo, es decir, cuando los días son más cortos, hasta el equinoccio de primavera y un poco más. En la celebración de Beltane (celta) renuncia a la lucha y tira su vara bajo un árbol, por lo que se dice que bajo ese árbol no crece hierba. Ella entonces se contrae hasta tomar la forma de una piedra gris esperando el retorno de Samhain, hoy en día Halloween.

Entonces, ¿qué tienen este par de brujas en común? Al parecer ambas son muy buenos ejemplos de la degradación de la diosa invernal o el rostro de la diosa como anciana, en la creencia antigua de la Diosa como la triple-diosa: virgen, madre y anciana. Los antiguos celtas creían que en la oscuridad es donde surge la nueva vida, así como la semilla en el vientre de la tierra, antes de estallar hacia el sol. Igualmente Baba Yagá es esa oscura y "malvada" bruja, antropófaga, que aparentemente ayuda a quien le sirve bien (como en el cuento de Vasilissa, la hermosa), es decir, de lo oscuro surge la luz del entendimiento.
Ambas brujas representan la fuerza salvaje femenina y por supuesto, la muerte, pero no como un lugar de no-retorno, sino como un lugar de aprendizaje. Lo que nos enseñan estas brujas y el encuentro con ellas en lo profundo de un bosque de tierra tenebrosa o yerma es la salvaje fuerza gozosa y vital de la psique, donde del orgasmo surgen las montañas y la vida baila, con la forma de una casa sobre unas locas patas de gallina, es decir, sobre algo anodino e instintivo. El matiz peyorativo de la palabra "bruja", especialmente el que surge después de la Edad Media, sirve para alejar a las personas del conocimiento que trae la naturaleza profunda y salvaje, del profundo inconsciente, con elementos positivos y necesarios, que hoy en día han sido enterrados, por el temor que surge del poder femenino. Entrar al servicio de lo irracional, de lo desconocido, con los ritmos naturales (frente al ritmo frenético que nos impone la sociedad hoy), es el camino hacia la renovación interna, que se puede aprehender en los cuentos, los mitos y por supuesto, en los sueños. (Para un análisis más profundo de Babá Yagá ver el libro de Pinkola-Estés).
Ambas brujas representan la fuerza salvaje femenina y por supuesto, la muerte, pero no como un lugar de no-retorno, sino como un lugar de aprendizaje. Lo que nos enseñan estas brujas y el encuentro con ellas en lo profundo de un bosque de tierra tenebrosa o yerma es la salvaje fuerza gozosa y vital de la psique, donde del orgasmo surgen las montañas y la vida baila, con la forma de una casa sobre unas locas patas de gallina, es decir, sobre algo anodino e instintivo. El matiz peyorativo de la palabra "bruja", especialmente el que surge después de la Edad Media, sirve para alejar a las personas del conocimiento que trae la naturaleza profunda y salvaje, del profundo inconsciente, con elementos positivos y necesarios, que hoy en día han sido enterrados, por el temor que surge del poder femenino. Entrar al servicio de lo irracional, de lo desconocido, con los ritmos naturales (frente al ritmo frenético que nos impone la sociedad hoy), es el camino hacia la renovación interna, que se puede aprehender en los cuentos, los mitos y por supuesto, en los sueños. (Para un análisis más profundo de Babá Yagá ver el libro de Pinkola-Estés).lunes, 9 de julio de 2007
Las ranas son buenas parejas...
Imagen del cuento "las tres plumas" o "la zarevna rana"
Me encontré el otro día con un cuento que siempre cautivó mi imaginación, desde que, por algún afortunado suceso en mi infancia, en el canal 13 transmitían por tv. cuentos rusos animados. Por un lado tenían toda la maravilla simbólica que son los cuentos populares o del folklore de cada cultura. Entre esos cuentos vi "el caballito jorobadito", "el pescador y su mujer" y claro está, el cuento que me cautivó:"la zarevna rana".
En este caso, al igual que en el caso de "la bola de oro" (donde la princesa besa al sapo y se convierte en príncipe, pero ese cuento no es ruso, sino recopilado por los hermanos Grimm) o "las tres plumas" (cuento en el cual Ivan, el tercer hijo del rey, el bobo, gracias al Rey Rana, se descubre sabio y capaz de conducir con bondad su reino, con una princesa ex-rana como consorte), las apariencias y la verdadera naturaleza de la criatura en cuestión, no van del anca.

Evidentemente las ranas son mucho más de lo que aparentan, y al parecer traen dones para quienes las valoran. Esas humildes criaturas en las culturas andinas han sido consideradas como el símbolo de la feminidad por su habilidad de adaptación, sus maravillosos cambios -de wiyi wiyi a renacuajo a anfibio- y porque anuncian y llaman a la lluvia, que sería la fertilización a la madre tierra. Y claro, son un símbolo de aquello que vive en el inconsciente, y que si lo tomamos en serio se transforma y nos transforma, dándonos dones, enseñándonos maravillas y haciéndonos crecer psicológicamente hablando. Son aquellas que nos transmutan de seres básicos y superficiales (como los hermanos de Ivan) en seres superiores (pasamos de la inocencia e ignorancia a la consciencia), en reyes o reinas; es decir, amplían la Consciencia, en un sentido jungiano. Para un mejor análisis del animal-novio leer el libro de Bettelheim "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" (pero no es jungiano).
La zarevna rana, cuya versión completa la pueden hallar en el internet, es aquella que debajo de su piel de rana, oculta magia, belleza, inteligencia, astucia y valentía. Es decir, muchas virtudes que cautivan al joven príncipe (el tercer hijo del rey, llamado, adivinen! Ivan, claro). Pero este cuento trasciende de la primera parte donde la rana salva al rey, donde ella y su magia son puestas a prueba. En este cuento, el príncipe, una vez obtenido lo que deseaba, pierde a su esposa por su apuro y falta de paciencia. La princesa debe marcharse e Iván debe movilizar todos sus recursos, para rescatar a su amor, es decir, Ivan es también puesto a prueba. Y claro, final feliz, pero primero una entrevista con Babá Yagá, personaje de quien hablaré en otra ocasión y que se encuentra presente en muchos cuentos rusos y es, por decirlo poco, la bruja.
Ahora que sabemos de ranas y sapos, de la belleza interior y la magia, no es cuestión de ir besando sapos por ahí, a ver si aparece el príncipe o la princesa de los sueños. Y es que algunos (bastantes) consideran a los cuentos y leyendas como "fantasías". Algo "alhaja" (chévere, cool), para leer e informarse. ¡Gran error! Los cuentos, mitos, leyendas y demás, son realidades, realidades muy reales, no paralelas y no extra dimensionales, sino: realidades del inconsciente. Es decir, no por nada estos cuentos han trascendido el tiempo y el espacio, y si lo han hecho es porque aluden al mundo interior, al alma, al sentido de la vida. Si se le quiere dar a esta realidad tangibilidad o materialidad, lo único que resulta es un encuentro con la pérdida de significado vital. Pero si se lo toma simbólicamente, y no como un signo o una "fantasía", sino en el pleno sentido que tiene la palabra símbolo, es transformador. Por eso los hindúes curaban las aflicciones del alma o psicológicas (de la psyché, o alma en griego) con cuentos.
Encontremos pues, la princesa o el príncipe rana en nuestros sueños, en los cuentos o en los mitos, en ese espacio de metamorfosis, de magia, de pura alma y dejemos de besarlos en la realidad material, ¡porque no los vamos a transformar! Pero sí internamente. Aunque a veces también encontramos que se transforman en la vida real...
Hablemos de "La Innombrable"
En este caso no me refiero a los amores imposibles, ni a aquellos que nos han roto el corazón, sino a La Muerte. ¿Por qué innombrable? Bueno, ¿cómo podemos hablar de algo que no es una experiencia (en el sentido filosófico)? Es muy difícil hablar de algo de lo que nada se puede decir, ya que no he pasado por esa experiencia. Suponiendo que hemos tenido vidas pasadas, pues me imagino que es "algo" de lo que una se olvida, para poder vivir la vida nueva, de lo contrario sería un tormento. Pero, debido a que la muerte es sin lugar a dudas lo único certero en esta vida, es como una brújula que señala nuestro norte o nuestra meta "final", es también un arquetipo. Hay dos cuentos que me gustan donde La Muerte es masculina: "Godfather Death" o "El doctor y la muerte", que pueden encontrar en la web, ya saben dónde (http://www.surlalunefairytales.com/) y "The Graveyard Rose". Ésta última es una historia en el libro de Rosemary Harris, The Lotus and the Grail. Las ilustraciones del libro son hechas por Errol Le Cain, pero no las encontré en la web. Así que puse ésta hermosa que ilustra bien el sentimiento arrebatador (en el sentido de que nos saca de la realidad ordinaria, como lo hacen los cuentos de hadas...) que evoca el aroma de las rosas.
"The Graveyard Rose"
La historia narrada por Harris es una adaptación de una leyenda gótica alemana donde el personaje principal es la hermosa Magdalena, tan hermosa que rechazaba a todo hombre que la quisiera por esposa, ninguno era lo suficientemente... pues nada. Hasta que ella ya no era joven y sus opciones se acababan por lo que dijo que al único a quien desposaría sería a la Muerte (sufrió algo parecido a una depresión). Entonces una "voz baja y vibrante" terminó con los sollozos (y quejas) de la joven. Ésta provenía de un hombre hermoso, más que ninguno, pálido y de amable sonrisa (decir cálida sería una contradicción). Estaba elegantemente vestido, pero con un traje de terciopelo negro, que evidentemente mostraba duelo. Sus oscuros y penetrantes ojos la miraban como una caricia de brisa primaveral y aún así... Magdalena tenía sus dudas respecto de este hermoso extraño que venía a pedirla en matrimonio... porque ella dijo que sólo se casaría con la Muerte. Es así que (hay que tener cuidado con lo que se desea, ya que puede hacerse realidad) en una visión de horror sin nombre, ella trae sobre sí misma y sobre su familia el manto oscuro de la Muerte, quien en un abrazo infinito la posee, en el sentido literal, y tres días después es enterrada, aún incorrupta y bella. Días después una hermosa rosa se abre sobre su tumba... ¿Quieren saber el resto?
Todo el cementerio estaba inundado por el perfume de la rosa color rojo-sangre, de tal manera que el joven Príncipe Augusto decidió llevarse la hermosa flor a su palacio. Esa rosa -dice el sirviente, que normalmente tiene los pies más en la tierra que su joven "amo"- no puede traer nada bueno, ya que surge del corazón de una doncella muerta. Ella le está llamando desde la tumba y él (Augusto) está cortejando a la misma Muerte. Ella podría venir a recuperar su corazón! Cuidado a la medianoche! (Hora en la que el portal entre los mundos se abre y es factible ser presa de algún "fugitivo" del otro mundo). Evidentemente el joven Augusto se rió...
El príncipe se había enamorado de la rosa de aroma dulce y pungente... "Es más hermosa que cualquier mujer que haya visto". Dejó su cena intocada en su habitación y se fue a dormir. Soñó aquella noche con el cementerio y la tumba donde estaba la rosa. Repentinamente la tumba se abrió y adentro encontró a una hermosa joven que estaba durmiendo con la Muerte. Ella se despertó y le miró, pero la Muerte también y la abrazó con más fuerza y ella gritó. Augusto se despertó para ver que su vino y su comida habían sido degustados por alguien muy hambriento.
La rosa estaba perfecta a la mañana siguiente, dormitando sobre el sombrero del príncipe. Esa noche Augusto se declaró enfermo y dejó la comida y la bebida a lado de su sombrero. Se escondió cuando se acercaba la medianoche y vio que justo al dar el reloj las doce, la flor creció y su aroma inundó toda la habitación. Tanto creció hasta que se convirtió en la bella doncella del sueño. Comió y bebió; cuando él se acercó, ella desapareció, convirtiéndose en rosa nuevamente...
Bueno, lo que no sabía el joven príncipe es que la Muerte estaba enamorado de Magdalena... y no la iba a dejar ir tan fácilmente. La Muerte en esta historia, al tomar irónicamente "vida", es implacable. Se parece mucho menos a la muerte de Saramago en "Las intermitencias de la muerte" (Me gustó el principio, se cayó al final), ya que es una Muerte decidida. No hay espacio para cursilerías dulzonas, ni para ternuras diluidas, sino que toma lo que le es ofrecido con vehemencia. Es una muerte deseante. ¿Acaso no es así mismo viva o muerta? Y otra cosa de la muerte en los mitos y en los cuentos, es una Muerte bien ética y desprejuiciada. Ella llega a todos por igual, sin diferenciar edad, género, gustos, gastos, etc. Y además siente amor y a veces, compasión...
miércoles, 4 de julio de 2007
El caballito jorobadito
¡Esta es una inspiración de la literatura! La historia es considerada una joya de los cuentos populares rusos y fue escrito como un poema por el cuentacuentos y poeta del siglo XIX, P. Ershov. El autor nació en Tobolsk, Siberia (Rusia), en el siglo XIX. Ha sido muy difícil encontrar información al respecto de este autor, principalmente porque no hablo ruso. La ciudad de Tobolsk se encuentra en el banco izquierdo del río Irtysh y tiene un famoso monumento llamado el pequeño Kremblin.
El libro completo, escrito por P. Ershov e ilustrado por N. Kochergin está escrito como un poema en tres partes. Las ilustraciones y el libro completo lo pueden encontrar en inglés en http://home.freeuk.net/russica2/books/horse/ch1.html
Esta maravillosa historia también ha sido llevada a la pantalla grande por Ivan Ivanov-Vano (1987) y conserva la estética de los dibujos de Kochergin. Además ha sido adaptada como un Ballet y el dvd es accequible al público consumidor de cultura.
Le agradezco a mi padre por su generosidad y lucidez. Es un viaje a un mundo diferente (en todos sus amplios, maravillosos y ambiguos sentidos). Como todas las historias rusas está cargada de simbolismo, a ratos difícil de asimilar y comprender en una lectura. Por lo que es uno de esos libros que se hace más rico con cada lectura y puede ser disfrutado una y otra vez por niños y adultos por igual.
En este tesoro de libro se hallan personajes míticos y mágicos y la idea de que la imagen exterior puede ocultar la fuerza y sabiduría interiores, que tarde o temprano salen a relucir. Esta es una historia de inocencia vs. ambición como conflicto central, cargada de humor y magia. Si bien es una historia que puede ser sometida a múltiples análisis, en este caso me quiero limitar a invitar al lector a sumergirse y disfrutar. Las ediciones actuales son escasas, pero la versión virtual reproduce el libro tal cual, con imágenes incluídas, lo cual puede ser un paliativo para la ausencia material de esta gema. Otra versión de la historia la pueden leer en http://www.surlalunefairytales.com/ en su sección de cuentos rusos, pero carece de las ilustraciones, que desde mi punto de vista, enriquecen el texto en un sentido exponencial.Cada una de las partes podría ser una historia en sí misma, dada la riqueza de las mismas. Aquí transcribo una pequeña parte de este poema, para ser disfrutado como una entrada al banquete que es el libro:
"Por aquí se llega al mar,
donde vive, no te engaño,
esa niña todo el año.
Sólo dos veces, no tres,
pisan la orilla sus pies.
Mañana, al amanecer,
tú mismo la podrás ver".
El potrillo, al terminar,
trotó veloz hacia el mar,
donde las blancas cabrillas
corrían en volandillas.
Apeóse Iván ligero,
y dijo el potro agorero:
"Para cumplir tu encomienda
monta en seguida la tienda
y en el mantel de escarlata
pon la vajilla de plata
para ofrecer el yantar
a la bella flor del mar.
jueves, 28 de junio de 2007
Diosas y hombres
En los cuentos de hadas y en las leyendas populares del mundo existen varias historias en las que un humano se enamora de un hada o de una diosa, pero casi nunca resulta una unión ventajosa para ninguno de los dos, especialmente para el humano. Y es que lo divino reside en un mundo interno, y solamente allí pueden unirse los dos amantes. De hecho, desde Jung, la unión con la pareja divina interna, es el encuentro con el ánima (en los hombres su mujer interior) o con el ánimus (en las mujeres, su hombre interior) y esta sagrada unión dará lugar a la integración y el encuentro con el Self, es decir, la individuación. La meta más importante en la vida de un ser humano, también llamada iluminación.
Kaguya Hime
Kaguya Hime
El sueño de un gran amor se celebra en todo el mundo, es la energía desbordadora del romance que da lugar a las expresiones más bellas y más creativas de la humanidad. Uno de esos maravillosos cuentos es:"Kaguya Hime" o "El cuento del talador de bambú". Un cuento japonés que data unos mil años y que narra la historia de un talador de bambú y su esposa y el encuentro con la maravillosa niña a quien llaman Kaguya Hime. La niña muy pronto se convierte en una hermosísima mujer, pero, a pesar de los múltiples admiradores y en especial, el amor del emperador, Kaguya Hime desea regresar con su gente de la luna. El amor viene de múltiples maneras, ésta es la de los padres por sus hijos divinos, claro está que el emperador también aprende que vivir por siempre sin amor no se puede.
Tanabata

Otra maravillosa historia imposible de amor entre una diosa y un mortal, proviene también del Japón. Es la historia de Tanabata. Hoy, Tanabata también es un festival, llamado "festival de las estrellas", que se celebra el séptimo día del séptimo mes, en donde las estrellas Altair y Vega, normalmente separadas por la Vía Láctea se encuentran en el cielo. Es una celebración donde los árboles y las calles se decoran con coloridas lámparas de papel y las jóvenes escriben peticiones de amor en unos papeles de colores que cuelgan de los árboles. La versión más hermosa de este cuento la encontré en el libro "los siete mejores cuentos japoneses", sin embargo, existen varias versiones en el internet, que rescatan más la intervención del dios del cielo en la vida de su hija Tanabata y un joven pastor de bueyes, que el encuentro fortuito de ambos, que suele ser en la vida humana lo que normalmente da pie al encuentro con el amor...
En la historia, un joven aldeano encuentra un hermoso vestido brillante de plumas que pertenece a una diosa llamada Tanabata, que estaba tomando un baño en el lago. El muchacho, al ver a la muchacha desnuda y asombrosamente hermosa, la llevó a su casa, sin mencionar que él poseía el vestido, y la tomó como esposa. Los dos vivieron felices por un tiempo hasta que la muchacha encontró el vestido. Ella, luciendo el vestido se despidió de su amor, alzándose hacia el cielo, dejándole antes la tarea de tejer mil pares de sandalias de paja y enterrarlas aldedor de un árbol de bambú. El joven quedó desconsolado al ver partir a su amada esposa, pero al amanecer del día siguiente empezó a tejer las sandalias. Al terminar, las enterró alrededor del árbol, que empezó a hacersa cada vez más grande, alzándose hacia el cielo. El joven subió por el árbol, pero sólo había hecho 999 pares de sandalias, por lo que justo antes de tocar el cielo con las manos, el árbol se detuvo. Entonces llamó a su amada Tanabata que al mirarlo le ayudó a entrar en el cielo. Inundados de felicidad por estar reunidos de nuevo, se amaron.
Al padre de Tanabata no le gustó la unión de su hija con un mortal (a diferencia de la leyenda que circula, donde es él quien promueve la unión de su hija con el pastor, pero le molesta que ambos hayan descuidado sus labores, ya que estaban entregados a su amor), por lo que le trataba mal y le daba mucho trabajo para hacerlo infeliz. Finalmente, al ver que no podía separar a su hija del joven, el dios del cielo decide encargarle el campo de melones por 3 días y 3 noches. Tanabata advierte a su esposo que no probara ninguno de los melones, mas al tercer día de calor y cansancio el joven no pudo soportarlo más y tomó uno. Inmediatamente de la fruta salió una gran corriente de agua que se volvió un río separando a Tanabata y a su esposo por siempre. Es así que los dos amantes se miraron el uno al otro a cada lado del río hasta convertirse en dos estrellas que se reencuentran una vez al año la noche del siete de julio y se los puede ver brillantes en una noche despejada.
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