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martes, 30 de mayo de 2017

Las selkies nos llaman a cantar “La canción del mar”

 © Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.

La segunda película animada del director Tomm Moore, Song of the Sea o La canción del mar es maravillosa. Además de la sensibilidad con la que se desarrolla esta historia fantástica, la relación entre los personajes está cargada de emociones, a veces contradictorias. En esta película el amor de familia trasciende los límites humanos, hacia un mundo lleno de selkies, seres pequeños, mitos irlandeses y la aparición especial de la diosa celta Macha. Se hace un paralelismo entre el mundo mítico-mágico y las situaciones de la vida real, donde solamente un camino heroico y un proceso de reconocimiento y perdón pueden lograr el regreso al hogar.
Los personajes principales son Ben de diez años, su hermana pequeña, Saoirse - quien no habla -  y el padre de ambos. Todos viven en un faro, en una isla lejos de la ciudad, donde vive su abuela. La relación entre Ben y su pequeña hermana Saoirse está marcada por el dolor de la “muerte” de su madre y la imposibilidad del padre de superar este duelo. En el sexto cumpleaños de Saoirse aparece la abuela paterna, que es un personaje con las mejores intenciones, pero no los mejores métodos, y ella es el motor que permite que la historia se desencadene.
Esta historia dulce y angustiosa en igual medida, está enmarcada en los dibujos hechos a mano, la coloración en acuarelas y los efectos hábilmente elaborados. La narración se vuelve algo encantador y realzan la magia del relato. Esta fábula tiene lugar durante Halloween, ese tiempo mágico en el cual se abren las puertas entre los mundos, además tiene referencias al folklore y mitología irlandeses.


La película está dirigida hacia un público infantil, pero los adultos podemos disfrutarla también. Si no la han visto, es hora de verla. También les invito a disfrutar de la primera película del mismo director, El secreto del libro de Kells, que tiene también notas maravillosas y mágicas y así como La canción del océano, está ambientada en Irlanda. Por cierto, ambas películas fueron nominadas al Oscar, lo cual puede no significar mucho, pero habla bien de su reconocimiento internacional. 

lunes, 10 de abril de 2017

Diosas del amor: Lada

(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.
En la mitología eslava (Rusia, Polonia y otras regiones de Europa oriental) Lada es la diosa de la primavera, el amor, la belleza, la juventud y la alegría. Sus dones son la protección, la amistad sincera y la capacidad de sobreponerse ante cualquier adversidad. Sus símbolos son el abedul y las campanas, que alejan a los malos espíritus y las energías estancadas. Su día es viernes. Se la conoce también como la Reina de las Flores y la Reina de Mayo. 

En las fuentes consultadas, existen algunas contradicciones con respecto a si Lada rige el verano o la primavera, puesto que se sugiere que Vesna es la diosa a la que se invoca en primavera; sin embargo, en esloveno vesnar es el mes de febrero y en su mitología las vesnas son hermosas jóvenes que viven en las montañas y en los lugares alejados del mundanal ruido.


Lada crea armonía en los hogares y matrimonios y bendice las uniones de amor con paz y buena voluntad. Su marca del sol trae consigo las bendiciones de la abundancia y la luz. Se la representa como una mujer joven, con largos cabellos dorados y una túnica cuyas faldas giran y fluyen con su caminar. Lleva un ramo de rosas salvajes y una corona de granos entretejida en sus cabellos. A veces lleva sobre su pecho una marca o un pendiente con un símbolo del sol.

Cuando llega el equinoccio de primavera, Lada baila y festeja el fin del invierno con alegría. Sus faldas barren la enfermedad y el frío y promueven la belleza fértil de la tierra y el inicio de la nueva vida. Su calidez es el símbolo del poder de la transformación. Un ritual para invitar a Lada a nuestros hogares es traer flores y encender velas rojas o rosadas.

De acuerdo a fuentes de los siglos XV al XVIII, Lada es una Gran Diosa Madre, cuyo hijo y consorte Lado, también conocido como Dido, sugiere los ritos de renacimiento y sacrificio. Por ello se considera que su origen es arcaico y matrifocal. En otros mitos, se la conoce también como Liuli, con cuya contraparte masculina, Lado, forma una pareja divina de gemelos.

En algunos mitos, Lada sale del inframundo cada año, en el equinoccio vernal, trayendo consigo los regalos del amor y la fertilidad. Al terminar el verano, regresa al mundo de los muertos. De esta manera su mito está asociado al de la griega Perséfone/Kore, puesto que en los meses fríos reside en el mundo de los muertos, llamado Irij.

Mucho se ha comparado a esta diosa con otras similares como Afrodita, Isis y Freya. Otros mitos la han asociado a Leto, la madre de Apolo y Artemisa en la mitología griega. Cabe recordar que la religión eslava precristiana fue desterrada y aborrecida con la llegada del Cristianismo a Europa oriental, por lo que su culto puede estar contaminado. De todas maneras, es posible que la sabiduría verdadera de los antiguos shamanes eslavos esté escondida en las estepas siberianas, esperando encontrarnos.

Libros consultados:
Mother Russia: The Feminine Myth in Russian Culture
Encyclopaedia of Russian and Slavic Myth and Legend
Encyclopaedia of Wicca and Witchcraft
The Goddess Guide: Exploring the Attributes and Correspondences of the Divine Femenine
Websites: 
https://www.ringingcedars.com
journeyingtothegoddess.wordpress.com



sábado, 1 de abril de 2017

La Diosa y el león: La Fuerza

(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.

La relación de la Diosa con el león es muy antigua, se la rastrea a la era Paleolítica. La Diosa como madre de todos los seres vivientes está en directa relación con la leona, animal que simboliza la maternidad puesto que defiende a sus cachorros con su vida. La relación entre la Diosa y el león también ha sido interpretada como la metamorfosis que ocurre cuando contactamos lo más profundo de nuestra psique. También alude a la fertilidad como la facultad de dar a luz tanto a seres como a ideas, también con los ciclos solares, y al paso del tiempo.

Prosiguiendo con la propuesta del año 2017 como un año 1 en numerología y como un nuevo inicio, a la vez aprovechando el cambio estacional y el inicio de abril, presento a "La Fuerza", la carta número once en el tarot de Marsella. Según Alejandro Jodorowski, esta carta indica que se ha abierto el camino de las energías inconscientes hacia la consciencia, y representa la potencia de lo que se puede realizar en esta emergencia. Representa el primer número de una segunda etapa, el surgimiento de una nueva Consciencia.


La carta muestra la imagen de una doncella abriendo las fauces de un león que sugiere, en primer lugar, la relación con las fuerzas instintivas, con la verdad de las profundidades psíquicas. Está enraizada en la tierra, lo cual permite que la energía se eleve hacia las alturas cósmicas. ¿Cómo es eso posible? Porque gracias a la fortaleza de sus raíces los árboles pueden elevarse hacia el cielo. Van hacia abajo y hacia arriba en la misma magnitud. Pasa lo mismo con nuestro trabajo de toma de consciencia: mientras más profundo, también más amplio y elevado. Cabe señalar que esta carta representa el punto medio entre la energía espiritual y la energía instintiva y se puede manifestar en el mundo (fotos de leones, por ejemplo), en los sueños, en las imágenes (sueños diurnos), y en las emociones, por ejemplo, el repentino deseo de hacer algo totalmente nuevo que nunca antes habíamos considerado.


Uno de los símbolos de esta carta es el color amarillo, ligado al león y a la luz, así como a la mente. Esta energía sugiere trabajar con la creatividad y la búsqueda de la iluminación. Sin embargo, para poder enfrentarse a las alturas es fundamental indagar en las cuestiones esenciales de nuestras vidas, aquellas que podrían ser contradictorias, sombrías, ignoradas u olvidadas. Este encuentro no es violento, no implica lucha ni contradicción sino que se produce con sutileza, con amor, con aceptación de ambas partes.

La carta de La Fuerza surge para animarnos a no perdernos en la represión, el miedo, el trauma y todos los sucesos que los originaron. Nos invita a la liberación (soltar, dejar ir, perdonar) las experiencias, pensamientos y sentimientos negativos para permitir el contacto con el ser esencial. Sugiere amar, reconocer y ejecutar una nueva construcción simbólica, a través de la expresión de la palabra verdadera, de la creatividad, de la luz. Es posible que por primera vez en la vida se exprese una fuerza hasta ahora oculta, se produzca el fin de la enfermedad y se dé inicio a un nuevo ciclo. Es la invitación a armonizarnos con las dimensiones más sublimes del alma, a través de la aceptación del cambio.

martes, 20 de septiembre de 2011

El equinoccio otoñal o la estación de la gratitud

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¿Cómo transformar cualquier momento en apariencia ordinario en uno de plenitud? A través de la gratitud.

La gratitud tiene un significado profundo que nos transmite: "una vida llena de Gracia". Una vida tan llena de bendiciones que es jubilosa, es decir, llena de júbilo, de gozo, de una imperturbable felicidad.

Veinte y uno de septiembre: Mabon o Herfest coinciden con el equinoccio de septiembre. En el hemisferio norte coincide con el incio de la cosecha, que es un motivo de cerebración. Otro motivo de gozo es que el día y la noche nuevamente están equilibrados, la oscuridad y la luz están en un punto medio. Si bien, las noches se hacen más largas y los días más cortos y el clima más frío, en general es un momento para saborear las recompensas de la vida, el éxito y la abundancia.

Es un momento real
de acciones de gracias, de reconocimiento de las bendiciones que recibimos diariamente, de la suerte que tenemos de compartir este momento en un abrazo universal de bienaventuranza y también es un momento de sacrificio y transformación. Ha llegado el fin de los días luminosos y ha llegado el momento de cambio. ¿Qué vamos a dar, a sacrificar, para que se produzca este cambio? ¿Qué es lo que vamos a dejar?

Es también un buen momento para reflexionar sobre lo que estamos cosechando, lo que hemos sembrado, lo que queremos sembrar. Descansemos un momento, celebremos lo que tenemos, demos gracias a la Divinidad por su abundancia, compartamos lo que podamos con todos los reinos (angélico, elemental, animal, vegetal, mineral y por supuesto, humano), y preparémonos para el nuevo ciclo que se inicia.

lunes, 25 de octubre de 2010

Las diosas oscuras y Samhain. (parte dos)

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Me encanta el Samhain. Desde que hice la primera vez una ceremonia de "reconciliación" con los antepasados, empecé a agradecer y valorar muchas cosas que antes no había visto. Puedo decir que empecé un proceso de "hacer las paces" con mi pasado y con todas las personas que ahora ya no están presentes, y a valorar las lecciones que me enseñaron.

Otro aspecto importante del Samhain es la reconciliación con el lado oscuro, que empieza a hacerse presente en esta época del año y que en Yule o Navidad empieza a disolverse suavemente, así como la nieve se funde en primavera, para entrar en áreas más luminosas.


Y aunque en realidad aquí en la mitad del mundo la luz y la oscuridad siempre tienen el mismo espacio-tiempo todo el año y bien se puede sentir el verano del norte o el invierno del sur a la vez, las imágenes del ciclo del año que viven en los distintos hemisferios sirven para entender mis propios ciclos. Es muy fácil, cuando las cosas no tienen transiciones dramáticas, que no se les preste atención y la conciencia de las mismas sea fácilmente enviada a algún cajón del inconsciente.

Sin embargo, el trabajo con las diosas oscuras no es jugar a disfrazarse, tampoco es un ritual o una cena con tus antepasados, ni siquiera se acerca a leer o investigar una diosa en particular. El trabajo con las diosas oscuras, justo en este período en que en este país se celebra el día de los muertos el 2 de noviembre, es un trabajo precisamente de contacto con los miedos más profundos (como la Muerte), los fantasmas ocultos en la penumbra de nuestros rincones, o las sombras que acechan en los silencios. Aparecen emociones que pueden derivar en ataques de pánico o de angustia, en terribles accesos de ira, de odio, de resentimiento, de arrepentimiento. De repente podemos ser presa fácil para nuestros vicios, nuestros errores que retornan como espectros, nuestros más profundos secretos y silencios, que regresan para dejar de ser ignorados. Empiezan los seres del inframundo a pulular las calles de nuestra memoria y a tomarse los espacios que estaban reservados a las defensas.

Trabajar con las diosas oscuras es ver, enfrentar, mirar a la cara eso que creíamos que no era nuestro, que es de alguien más, una proyección en una sala de cine... pero en realidad habita los sótanos y los áticos de nuestro inconsciente.
Puede sonar a película de terror, en varios momentos lo he vivido así, por eso no viajo sola. Pido ayuda a un psicopompo para que me acompañe. Utilizo elementos artísticos para que no se queden rondando los espectros por la casa, sino que encuentren su lugar en mi psique. Porque al trabajar con el rostro oscuro de la Diosa, estamos aceptando ver y enfrentar las cosas que necesitan ser sanadas dentro de nosotros y reconciliarnos con esos aspectos. Ese es un aspecto del camino hacia la sabiduría.



Entonces tengo que hacer una pausa: no más diosas por ahora. Un ratito dejaré de pensar en las emociones reprimidas, en las heridas del pasado, en los momentos de horror del presente (a veces le tengo miedo a la gente), en las emociones negativas (ira, odio, celos, envidia). Sin embargo hasta ahora he descubierto un par de cosas.

Cuando se habla francamente, poca gente reconoce estas emociones como propias, es decir, cuando confrontas a otros (o a uno mismo) con emociones negativas. Algunos dicen: "yo no soy envidiosa, pero..." Los peros pueden ser muchos: pero me gustaría ser como tal persona, o hacer tal cosa como x persona. Otros dicen: yo no soy celoso, pero "tengo miedo de perderte, te vas a ir con otro, me vas a dejar, no me quieres, con quién hablas, yo quiero tener eso o lo de más allá, yo soy mejor o peor que tal"... en fin, los peros siempre son muchos y existen en todo y en todos. Lo más importante es reconocer que sí existen esas emociones dentro de cada uno de nosotros, que son parte de nuestro bagaje humano y que si las miramos atentamente nos cuentan nuestra propia historia.

Algo de lo que he aprendido en este proceso es que las preguntas ¿Quién soy? y ¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida? Sean mis guías hacia la sabiduría. Voy a compartir un poco lo que quiero: quiero amor incondicional, quiero paz y tranquilidad, quiero viajar y conocer el mundo, quiero ser feliz. ¿Y eso qué? Bueno, que para eso tengo que amar y perdonar primero, agradecer y disfrutar de cada momento, conocerme mejor, ser íntegra, controlar mi mente y mi lengua, que a veces parecen irse de paseo sin mí (es decir, vivir el aquí y el ahora), meditar, orar, y amar y amar y amar. Eso significa para mí. Es lo que las diosas me han susurrado al oído cuando he dejado de llorar.


Como dije en la primera parte de las diosas oscuras, este es un viaje de descubrimiento. Al iniciar este trabajo interior se presentó la oportunidad de un trabajo exterior. Ahora mismo trabajo en terapia con víctimas de violencia doméstica y oigo muchas historias, todas cargadas de dolor, de victimización, de incomprensión, de soledad, de tristeza, pero también de compasión, de fortaleza y valentía a pesar del miedo y de integridad, cuando han dado un paso para recuperar sus vidas. Creo que es la otra cara de las diosas oscuras: esa que nos invita a ver la luz cuando estamos rodeados de una oscuridad enceguecedora, una luz interior, que nos guía hacia donde debemos ir. Este es el pedacito de diamante que he sacado de mi mina interior. Por lo pronto hago una pausa, para respirar aire puro y luego volver, porque este camino recién comienza.

Nota: Las emociones básicas: miedo, placer, dolor, ira y envidia son las más extendidas entre los seres sintientes (es decir, humanos , plantas y animales). Las plantas sí sienten dolor y miedo, los animales buscan la superioridad de unos sobre otros, por lo tanto también una compulsión a la ira y envidia (luchas de poder), no se diga los humanos. Estas son emociones primarias, no confundir con sentimientos. Y recuerden, esta es una hora oscura, por eso hablo de estas cosas, sobre lo luminoso hay mucho material que he posteado y espero que les guste.

martes, 23 de junio de 2009

La diosa Durga y su relación con el león

(c)Copyright Carmen Jijón. All rights reserved worldwide.

¿Qué tienen en común el solsticio de verano, la luna nueva y la diosa hindú Durga? El león. Este poderoso animal simboliza el sol, el fuego y el plexo solar.

Un poco de historia:

La relación entre la Diosa Madre y el león se puede rastrear hasta la época Paleolítica. Algunas imágenes talladas y otras de la pared en la cueva de Les Trois Frères en Francia reflejan que esta relación tiene posiblemente más de 20 000 años, cuando los leones cavernarios o leones gigantes rumiaban las planicies europeas, africanas y asiáticas (no se han encontrado tales relaciones con el león específicamente en América del Sur, pero sí con otros felinos gigantescos). 

Usualmente se encuentran imágenes de mujeres vestidas o pintadas de rojo sobre los lomos de un león. Estas imágenes han sido interpretadas como la diosa y su relación con la fertilidad de la Tierra, así como un símbolo de poder, de purificación, los ciclos de vida y muerte y el paso del tiempo. En este sentido, la diosa muestra su rostro creador, purificador y también su rostro destructor. Este poder destructor protege a los desvalidos humanos en contra del mal. 

En cuanto a la energía del plexo solar:

La luna nueva es el momento en que podemos trabajar las energías de nuestro plexo solar. El chakra del plexo solar se relaciona con la energía del elemento fuego, la voluntad y la acción.  Se entiende que la libertad de elegir y actuar nos permite desarrollar una manera positiva y creativa de ver la vida, además de la liberación de los prejuicios y los malos hábitos. 

Cuando una idea creativa o positiva no ruge con la fuerza de la acción, crea un peso energético que retrasa nuestra evolución, similar al peso de una idea o una acción negativa. 

Para los cristianos este es el pecado de la omisión. Por ello el trabajo con la fuerza del león es importante en esta época, ya que el león es el símbolo de la voluntad. El trabajo con la voluntad y la acción correcta, fundamentadas en las ideas y las emociones creativas, potencian la efectividad de dicha acción. La voluntad se entiende como el poder personal espiritual y no sólo para la satisfacción de los deseos.

El león y el solsticio de verano:

Debido a su melena dorada, el león es un símbolo del sol. El solsticio de verano es el día más largo del año en el hemisferio norte. Durante este momento se considera que las energías solares están en su apogeo. También conocido como Midsummer, noche de San Juan o Inti Raymi, el solsticio de verano es celebrado en Europa y América como el momento fundamental de contacto con el Otro Mundo, ya que se abre el portal a los reinos mágicos, debido a que el sol se “detiene” (al igual que el solsticio de invierno). Se puede celebrar con música (como la fête de la musique), con danza, comida especial, festivales o simplemente en casa -con familiares y amigos o a solas- pero siempre acompañados por la magia de los otros reinos. Este es el inicio de la acción positiva (planetaria) gracias al contacto con el sol, que ha vencido totalmente a las fuerzas de la oscuridad.


La Diosa Durga:
Una imagen actual, poderosa y conocida de la diosa y su relación con el león es la diosa Durga. 
Durga es una divinidad viva, es decir, pertenece a una religión que aún se practica, y por ello merece toda la devoción, amor y respeto posibles, espero hacer justicia a lo que representa. Su nombre significa tanto “fortaleza” como “impenetrable”, por lo que amparados en su nombre divino, estamos a salvo de la fuerza destructiva del mal. La Madre Divina Durga representa el poder del Ser Supremo para proteger a sus devotos (y a los dioses) de las fuerzas destructivas y malvadas que los amenazan, como por ejemplo: egoísmo, pobreza, enfermedad, celos, odio, e ira que son los enemigos del alma. A la vez mantiene una sonrisa de santidad y calma. Durga batalla con fiereza y podemos acudir a ella cuando necesitamos compasión ilimitada, amor, sentido del humor, pero sobretodo protección y valentía.

Como Diosa Suprema, tiene muchos rostros y representa muchas cualidades. Sin embargo, muchas de esas cualidades se transforman en otras diosas y dada la complejidad del hinduismo, sus mitos, prácticas y creencias, no voy a entrar en detalles. 

Fuentes: HUSAIN, Shahrukh, La Diosa, Creación, fertilidad y abundancia. Mitos y arquetipos femeninos, Taschen, 2006.

lunes, 24 de marzo de 2008

¡La Primavera ya llegó!

El Equinoccio de Primavera llegó, anunciando el balance perfecto entre el día y la noche. Empieza a notarse un clima más cálido, noches más cortas (en el hemisferio norte) y un anhelo de unión. La fertilidad reina sobre los habitantes de la tierra, tanto animales como vegetales (los humanos tienen su propio ritmo). Se puede observar a las aves construyendo sus nidos y a los animales jóvenes apareándose. Posiblemente se divisen hadas afanándose en sus tareas, una vez han dejado atrás el letargo invernal.
Empieza la fiesta de los duendes, quienes gustosos atienden sus labores en una explosión de color y vegetación. Los espíritus elementales se sacuden y se despojan de su silencio y es posible entrar en contacto con ellos o sus travesuras en una tarde aparentemente perezosa. Ahora se extiende la invitación de la naturaleza hacia una época fecunda en creatividad, energía, ideas, vitalidad. Es posible que una idea o proyecto comience a cristalizarse.
Ostara, el sabbath del 21 de marzo o Equinoccio de Primavera, es el anuncio de resurrección, de nueva vida, del renacimiento de la fuerza vital -representada por el Sol- y de la fertilidad. Es hora de celebrar a las diosas del amor y la fertilidad (Afrodita, Ishtar, Astarté, Hator, Laksmi, Venus, Eostre, Ostara) y de los dioses (Osiris, Dionisios, Attis). Algunos de los símbolos que ha adoptado esta celebración, como los huevos de colores y el conejo, vienen de un mito de la diosa germana Ostara (equivalente a la sajona Eostre) que un día encontró un ave lastimada y, para sanarla, la transformó en conejo; pero la transformación no fue completa, ya que aún tenía la habilidad de poner huevos -que amorosamente llevaba a Ostara, delicadamente decorados (los huevos también simbolizan a la fertilidad y se comían ricamente decorados en la antigua Babilonia para los festivales de la primavera). Del mismo conejo se dice que era el consorte de la diosa y que tenía una libido muy desarrollada...

La diosa Ostara
Esperen un momento, ¡Jesus, el Cristo! ¡Por supuesto! Es Pascua, Semana Santa, Easter. ¿No es acaso lo mismo? De una forma u otra, para todos aquellos que celebramos la unión y la tolerancia entre religiones, sí es lo mismo. Esta época es el triunfo de la vida sobre la muerte o sobre la ilusión de la muerte... el ciclo de vida continúa. Vale acotar que la fecha de selección de la Semana Santa, es decir, del Domingo de Gloria (o de resurrección) está ligado directamente al Equinoccio de Primavera. Se elige la fecha considerando el primer domingo después de la primera luna llena que le siga al equinoccio... y después se cuentan para atrás los cuarenta días hasta Miércoles de Ceniza, y lunes y martes de carnaval...
Si bien en español Pascua viene del latín y significa "paso" y su relación directa es con la Pascua Judía, en inglés viene de Eostre, que era la diosa de la fertilidad de los sajones, cuyo nombre evoca el alba o nacimiento del sol. Ya que el sol nace por el Este que en inglés es East, de ahí viene Easter. En español no coincide el nombre, sí el significado, ya que la fecha se adoptó de varios cultos paganos: el renacimiento de la fuerza solar, que como Jesús, "trae la luz de la verdad y de la justicia divinas" (ya lo dijo San Jerónimo). Es también por esta razón por lo que el Sábado de Gloria (es decir, el Sábado Santo después de las cinco de la tarde) se realiza la bendición del agua y de la luz (o sea, de las velas). Así que para todas las religiones este es un momento de celebración y gozo.

Es un buen momento para plantar semillas y empezar su propio jardín de hierbas; unirse a la naturaleza en un largo paseo (sin olvidarse del paraguas), para alabar la belleza y el tesoro de la Gran Madre en su aspecto de Naturaleza. En el caso que deseen realizar un banquete especial, no olviden los productos lácteos, las nueces (a las que no sean alérgicos), flores, brotes, frutillas, y adornen sus casas con jazmines, rosas, violetas, peonías, irises, y narcisos... los que tengan otras opciones, como una buena Fanesca, ¡que les aproveche!
Fuentes: http://www.goddess.com.au/goddesses/Eostre.htm, www.wicca.com, "El anillo de las hadas" de Anna Franklin, www.religioustolerance.org/easter1.htm

martes, 12 de febrero de 2008

La diosa Brigid e Imbolc


En el hemisferio norte, al rededor del 2 de febrero se empiezan a derretir las primeras nieves, o al menos así era antes del cambio climático. Es señal del inicio de la primavera, que se celebrará en su pleno el 21 de marzo. Los animales tienen sus primeras crías y fluye la leche de la vida de sus ubres. Es tiempo de la bendición de la semilla y marca el punto central de la mitad oscura del año. Estamos frente a la sagrada celebración celta de Imbolc. La belleza de esta celebración se centra en la preparación para el crecimiento y la renovación. Otros festivales que se aproximan a esta fecha son: el Disting teutónico, que se celebra el 14 de febrero; la fiesta romana de la diosa Februa o también el día de Santa Brígida que fue la faz que adquirió la fiesta de la diosa Brighid; también la Virgen de la Candelaria o la Purificación de la Virgen después de haber dado a luz a Cristo.

En este sagrado día de Imboc se honra a la Diosa en su aspecto de Doncella, por lo tanto esta celebración es para todas las representaciones de la divinidad en su aspecto de Vírgenes y también los dioses del amor y la fertilidad. Es un momento para dejar atrás lo viejo y hacer un espacio para lo nuevo. 

Esta época indica el surgimiento de energías poderosas de purificación, frescura y originalidad. Es un buen momento del año para bendecir velas, dado que representa el traer a la vida (metafórica y literalmente) la luz.

La diosa principal de la celebración de Imbolc es Brighid, quien como ya lo dije, más tarde fue cristianizada como Santa Brígida, cuya historia era que había fundado el monasterio de Kildare. Los romanos la asociaron con la diosa Juno y por ello se la conoce como "reina del cielo", lo cual la asocia con la Virgen María. Se dice de ella que ayuda a los nacimientos tanto de humanos como de animales, da a luz a los nuevos brotes, y a las campanillas blancas que aparecen a través de los mantos de nieve. Es la guardiana de los pozos y las fuentes, de la tierra y de naturaleza.


Brigid, Brighid o Brigit es también la diosa de la fertilidad, tanto natural como creativa y por lo tanto la patrona de los poetas y los artistas. Cuenta la historia que cuando Brighid llegó al mundo, una torre de llamas se levantó desde su cabeza hacia el cielo. Los antiguos celtas y los posteriores primeros cristianos guardaban el fuego sagrado de Brighid. Fuego que por cierto era celosamente guardado sólo por mujeres... con una terrible maldición hacia cualquier hombre que se acercara al recinto sagrado. Este aspecto es muy similar a la Vesta romana y a la Hestia griega. Como diosa del fuego también se la asocia como diosa de la forja y de los metales. También se la considera diosa de todas las cosas de dimensiones superiores tanto físicas (montañas, tierras altas) y también actividades y estados elevados de conciencia como la sabiduría, excelencia, perfección, inteligencia y elocuencia poética. Los romanos que conquistaron las islas británicas asociaron estos aspectos de la diosa con Minerva.

Brighid también es diosa de la curación, de la sabiduría druídica y de las habilidades en el arte de la guerra, por lo que se le equipara a la diosa griega Atenea. Debemos recordar que los celtas eran un pueblo valiente y guerrero; sus mujeres eran feroces y la diosas guerreras predominaban. No temían a la muerte, ya que creían en la reencarnación.

Las implicaciones de la diosa Brighid en el misterio interior es muy compleja. Ya que representa tanto al agua como al fuego da cuenta de la necesidad de cambio y transformación, representadas por el agua; como de la creatividad y el crecimiento del mundo interior, representado por el fuego. Ella personifica la sabiduría que viene tanto del inconsciente como del supraconsciente, y nos llama a desarrollar la práctica de la receptividad, tanto en las artes como en la toma de conciencia de nuestros símbolos internos que surgen en los sueños y las fantasías. El cuidado de la tierra, la agricultura y la poesía simbolizan la necesidad de atender la fertilidad interna. Para mantener una vida plena, la creatividad es la clave. Una vida rígida y rutinaria crea una vida interior agreste. Los antiguos creían que los regalos de la facultad de expresión eran solamente un préstamo divino, por lo que hay que aprovecharlos.
Desde su cabeza irradia una llama que la relaciona con la mente y la inteligencia, por lo que es la patrona de los estudiosos e investigadores. Una de las implicaciones de esta asociación es la del aprendizaje como servicio a las divinidades. Ella también protege a los viajantes del mundo exterior y los de los mundos interiores.

En las narraciones populares, Brighid en su forma de hada, debe expulsar a la Hechicera del Invierno y recuperar la primavera. Los primeros deshielos y lluvias de los meses de enero y febrero se creían que purificaban la Tierra. Muchos duendes empiezan a salir de sus refugios invernales... La hechicera de Manx, llamada Caillage Ny Groagmagh o "Anciana de la Desolación", sale a observar también. Si el tiempo es bueno, adopta la forma de una gigantesca ave y recoge leña para calentarse durante el verano. Si es húmedo, se queda en casa y sin leña, por lo que deberá hacer que el resto del año sea soleado para que se seque la madera.


Fuentes: en.wikipedia.org/wiki/Brigid, "El anillo de las hadas" de Anna Franklin .

martes, 30 de octubre de 2007

Las fronteras temporales

Se abren las puertas a los reinos élficos, los seres del inframundo se comunican con la tierra media y de repente estamos celebrando con aquellos que se fueron hace mucho. La tierra en el norte se enfría y el sol pierde fuerza. Nos enfrentamos al horror, a las fuerzas de la destrucción, la decadencia y la muerte. Aquí, en Ecuador, celebramos el rito antiguo del Día de los Difuntos, comiendo colada morada y guaguas de pan (ya que desde la llegada de los españoles, no se puede desenterrar a los muertos y sacarlos a dar una vuelta... creo que algunos abuelitos se opondrían!). Algunos visitan los cementerios y comen allí, conversando con la lápida, que representa el cuerpo material de los seres queridos. Queda en algún lugar de la memoria colectiva el terror de la propia mortalidad, escondido por la corta distancia entre el cuerpo y la tierra; se rinde homenaje a aquellos que ya se fueron, un pacto de paz con nuestra impermanencia.

El Samhain, era el Año Nuevo Celta (hoy celebración conocida como Halloween) y señalaba el comienzo del invierno. Esta fecha está revestida de magia, por el enfrentamiento con la frontera; lugar o momento peligroso, donde cabía la posibilidad de que uno penetrase accidentalmente en el país de los duendes o que seres del Más Allá lleguen hasta nosotros. Aunque también indican la posibilidad del cambio y de la incertudumbre que éste implica. Samhain es el punto donde el año gira sobre si mismo, y en este vuelco, tal vez de fortuna, se hallan abiertas las posibilidades.

Después de Samhain fantasmas, espíritus y trasgos malignos recorren la tierra y los seres benignos desaparecen de la vista hasta el retorno de la primavera. Florece la actividad de la corte maligna, de las cailleachs y las hechiceras, también conocidas como brujas del invierno. Es posible en este momento ver por un instante el interior de los túmulos, ya que los brujos de las colinas y los duendes cambian de residencia. Es el final de las cocechas y las Hadas de la Luna anuncian que lo que quede en la tierra pertenece al mundo faérico. Es la conclusión de un ciclo, la disolución, la terminación. Pero también un buen momento para el contacto con los ancestros y la clarividencia ante un mundo cambiante.
Fuentes: "El anillo de las hadas" escrito por Anna Franklin.

viernes, 3 de agosto de 2007

Primera mirada al mito de: "El rapto de Perséfone"


El mito de Perséfone es uno de los mitos griegos más antiguos. Su historia personifica algunos de los conceptos más universales respecto al ciclo del tiempo: vida, muerte y renacimiento. También ejemplifica la transición de la doncellez al matrimonio, al igual que la iniciación en los misterios del inconsciente y el conocimiento del mundo de los muertos.

El inicio del mito:
"Kore la doncella, hija de Deméter y Zeus, era una hermosa joven, a quien le gustaba pasear por las colinas, reír, recoger flores, en especial irises de color azul real y jacintos de dulce aroma, armar ramilletes y regalárselos a su madre. Ella era la imagen de la inocencia. 

Un día, el dios Zeus, su padre, que la miraba desde el cielo, plantó frente a la distraída muchacha la visión de flor más hermosa del mundo, un narciso. Cuando Kore se agachó a recogerlo, del fondo de la tierra emergió con su carroza dorada tirada por alados caballos azabache y con su imponente presencia el dios del inframundo, Hades, (su tío) llevándosela a su reino donde sus gritos no podían ser escuchados."

O en todo caso, la idea es esa. Independientemente del consabido incesto que puebla los mitos griegos, hay en la historia de Kore, quien después será conocida como Perséfone, dos importantes ideas centrales:

La primera, se basa en la noción de la transición traumática de niña a mujer. En una versión del mito Kore es una joven doncella inocente que de la nada es secuestrada, violentada y está aterrada. 

De acuerdo con algunos estudiosos, esta parte del mito es posterior a la llegada de sucesivas olas de invasiones de pueblos indoeuropeos que iniciaron el destronamiento de la Gran Diosa en las culturas matrifocales en la Vieja Europa. Los invasores impusieron su cultura patriarcal y su religión, en las cuales primaban los dioses masculinos y convirtieron a la Gran Diosa en la esposa subordinada y expropiada de los atributos y poderes que originalmente le pertenecían. Los símbolos pertenecientes a una sola diosa se dividieron entre muchas, fragmentando a la Gran Diosa en diosas menores. Por lo tanto es lógico suponer que la fortaleza que se encontraba en las mujeres, al igual que la belleza y el conocimiento haya sido "usurpada" de forma brutal, como demuestra el mito de Kore/Perséfone.

Considerando que las diosas griegas son imágenes que han perdurado por más de 3000 años, se puede decir que en nuestra cultura occidental perduran en el imaginario colectivo. Si bien son bellas y fuertes, además de Afrodita, ninguna de las diosas "casadas" del Olimpo se encuentra en una posición fuerte o de igualdad frente a los dioses masculinos. 

Esto se explica cuando se considera que provienen de una cultura patriarcal y por lo tanto el poder está en manos de los patriarcas, empezando con los dioses preolímpicos Urano y Kronos. 

Zeus, el rey de los dioses olímpicos, que destrona a su padre, como era costumbre en la familia, toma por esposa a su hermana Hera, tiene una hija con su otra hermana Deméter y de cierta forma, según lo sugiere el mito, "regala" a su hija Kore/Deméter a su hermano Hades, sin preguntar ni a la madre ni a la hija qué les parecía el acuerdo.

La segunda: Kore una vez en el inframundo, es tratada con respeto por Hades y acepta comer una granada. Una vez ingeridas tres pepitas, ella queda unida a Hades y se transforma en Perséfone, la reina del inframundo.

Esta parte del mito ha sido analizada, especialmente en el siglo XX, como la doncella que va en búsqueda de su "esposo oscuro". Es decir, ella desciende al submundo, donde inicia su vida como mujer y deja de ser niña. Es el rito de paso por excelencia donde la mujer deja de lado su inocencia y de cierta manera su ignorancia y va al encuentro de su propia alma y al conocimiento de sí misma. Es el momento en que toma la responsabilidad de su existencia. 

Esta plena sensación de control de la propia vida, de lo que podría llamarse "el poder personal" es lo que en un principio transmitía el mito de Perséfone y una parte de la celebración de los misterios eleusinos. 

Fuentes: 
Las diosas de cada mujer, de Jean Shinoda Bolen 
Artículo "The Myth of Persephone: Greek Goddess of the Underworld" por Laura Strong, PhD