lunes, 3 de diciembre de 2007

La magia de Afrodita

Si de invocar a diosas del amor se trata, es imposible no mencionar a Afrodita, la diosa griega del amor. Los mitos que rodean a esta diosa están centrados príncipalmente en su papel de seductora. Sin embargo se debe entender que las diosas antiguas del amor, sin los prejuicios actuales, eran explícitamente sexuales porque asumían la responsabilidad de la creación. Como he mencionado anteriormente (Erzulie, Oshun, Freya, Hathor), las deidades del amor tienen una definición amplia y dentro de ellas también va incluido el amor sexual, como en este caso se conoce a Afrodita Pandemo, y el amor espiritual o divino, y así se conoce a Afrodita Urania -desde la visión de Platón-.

Afrodita es la diosa griega del amor, la lujuria y la belleza. Tanto Ceritrea como Chipre reclaman su nacimiento. Ella tiene dos orígenes: el primero, narrado por Hesíodo en su Teogonía da cuenta de la violencia sublimada en belleza, primer indicio de la cualidad alquímica de Afrodita, quien surge de la espuma del mar, después de que Cronos, el más joven de los titanes haya castrado a Urano, su padre, y lanzado sus genitales al mar. De una ola del mar, la arrolladoramente bella Afrodita, quien brinda la canción del amor a todos los hombres y mujeres, surge adulta, núbil y extremadamente sensual. Este origen representa el poderío femeníno prístino y oceánico. Ella proviene del principio de los tiempos y reina las fuerzas indómitas del inconsciente. Toda mujer alberga en sí misma una Afrodita, que es reconocida por su arrolladora femineidad y por su vasta e intangible majestad. El segundo es el nacimiento de Afrodita hija de Dione, la ninfa del mar, y Zeus, que daría cuenta de un origen más humano y por lo tanto un amor más vulnerable, encerrado en el tiempo y espacio. En todo caso, daría cuenta de la unión del mar y del cielo -de los contrarios- para dar origen al amor y la belleza.

Para finales del siglo V los filósofos había separado Afrodita en dos diosas diferentes, no individualizadas en el culto: Afrodita Urania, nacida de la espuma después de que Crono castrase a Urano, y Afrodita Pandemos, la Afrodita común ‘de todo el pueblo’, nacida de Zeus y Dione. Entre los neoplatónicos y sus intérpretes cristianos, Afrodita Urania figura como la Afrodita celestial, representando el amor del cuerpo y el alma, mientras Afrodita Pandemos estaba asociada con el mero amor físico.

Los mitos sobre Afrodita señalan que los dioses estaban fascinados por su belleza y por tanto pideron su mano. Ella eligió a Hefestos, el dios cojo de la forja, el fuego y de los artesanos. Su matrimonio sin hijos puede entenderse como el nacimiento del arte, al unir la belleza con la artesanía. Hefestos creó para su esposa un hermosísimo cinturón, que al utilizarlo la hacía aún más hemosa e irresistible, si eso era posible, lo cual recuerda al Brisingamen de Freya. Afrodita le fue infiela su esposo muchísimas veces. Ella se emparejó tanto con dioses como con humanos, aunque su relación más larga fue con Ares, el dios de la guerra, con quien tuvo varios hijos, representando la unión de las dos pasiones humanas más incontrolables. Uno de sus amores con humanos más conocido fue con Adonis, un joven y apuesto cazador.

Afrodita tenía sus propios festivales, las Afrodisias, que se celebraban por toda Grecia pero particularmente en Atenas y Corinto. En Corinto, las relaciones sexuales con sus sacerdotisas eran consideradas un método de adoración a Afrodita. Esta forma es conocida hoy en día como "prostitución sagrada" (y no creemos que sea el término adecuado para lo que realmente significa) y fue una extendida y honrosa forma de culto religioso en muchas civilizaciones antiguas, incluídas Grecia y Roma. Las hieródulas eran conocidas como siervas de la divinidad y ayudaban a la purificación ritual y natural del cuerpo, donde los participantes representaban los principios masculino y femenino de la divinidad.

La magia de Afrodita, que es la de transportar a hombres y mujeres, dioses y diosas a los reinos del amor, la pasión, la belleza que arrebatan los sentidos, simboliza la trascendencia del amor del plano temporal al eterno. Su amor es ilimitado en el tiempo, eterno y plenamente satisfactorio, a diferencia del humano, que es limitado o negado a favor de necesidades humanas como la seguridad o la conveniencia. Afrodita no es una diosa de la fertilidad, sino del amor vivido en libertad. La magia de Afrodita actúa sumiendo a humanos y dioses dentro de una nube dorada, dejando atrás el plano racional. Afrodita sana or medio de su magia los corazones humanos y restaura su unidad con la existencia. La curación y la restauración son unas de su gracias innatas, y aparece cuando dos "mitades" se unen, siendo por tanto, la diosa de la totalidad, ya que une los dos contrarios polares.
La magia de Afrodita representa el misterio de la transformación, debido a que el ser humano se eleva en su amor mortal al amor eterno. Ella sería la esencia alquímica de transformación, inspirando la palabra y el arte (como dio vida a Galatea, la estatua hecha por Pigmalión). como diosa alquímica Afrodita busca generar nueva vida, lo cual puede estar expresado a nivel creativo o físico. Impregna a humanos y a dioses de una belleza irresistible que produce una atracción magnética, llevando a esos seres a la unión, tanto coital como psicológica y espiritual. Sugiere la comunicación o comunión, debido al deseo de conocer y ser conocido, que incluye además del amor romántico o el sexual, el platónico, la amistad profunda y la compresión empática, alentando la creatividad.

Afrodita es dueña de su propia vida y su libertad para tener dominio de sí misma se deriva del lúcido conocimiento de que el amor es una esencia que reside en el corazón de uno y no tiene nada que ver ni con la permanencia ni con la estabilidad de la relación. Es sabia en materia de amor y relaciones y no es temeraria, como se podría esperar de las cualidades que encarna. Protege a sus hijos, amantes y marido y ayuda por igual a dioses, diosas y humanos. Por ello encarna la divina llamada del amor sin ataduras sentimentales que podrían apresar al ser amado.

Afrodita estaba asociada y era con frecuencia representada con el mar, los delfines, las palomas y los cisnes; también con los árboles de granada, manzanos, mirto, rosas y limas. Las conchas y las perlas también la representan. Afrodita también es conocida como la diosa de la alegría y es asistida por las tres gracias -Eufrosina o Alegría; Aglaia o Brillantez; y Talía o Lozanía). Sus símbolos incluyen la cruz, que simboliza un lugar de intersección donde se unifica lo de arriba con lo de abajo, la derecha con la izquierda. Su número es el seis, su metal el cobre, su piedra preciosa la malaquita, debido a que se encuentra cerca de los depósitos de cobre y por su color verde.

Siempre que Afrodita está presente se enciende o vuelve a encender el amor y la pasión generando un cambio de vida o una vida nueva. Se puede decir mucho sobre su papel en importantes sagas, como por ejemplo en la Eneida o en el origen de la guerra de Troya. También hay muchos mitos que narran su papel en la transformación o desgracia, tanto de humanos como de dioses... pero eso será en una próxima ocasión.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Afrodita, Manuela Dunn Mascetti "Diosas, la canción de Eva", Robert A. Johnson "She", "La Diosa" de Shahrukh Husain, Peg Streep "Altares, cómo crear un espacio sagrado", "Las diosas de cada mujer", de Jean Shinoda Bolen.

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